Voces Recobradas. Revista de Historia Oral/44 (12/2024)
ISSN 1515 - 1573 | RNPI 5229484
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¡Todas las leyes al servicio del trabajador!
La experiencia a contracorriente de un
abogado laboral en Monterrey, México
Lylia Palacios
Universidad Autónoma de Nuevo León
Email: lylia.palacios@gmail.com
Palabras claves: Clase obrera, Monterrey, poder empresarial, insurgencia sindical, Manuel Magallanes.
Resumen: ¡Todas las leyes al servicio del trabajador! La experiencia a contracorriente de un abogado laboral
en Monterrey, México.
El periodo conocido en México como insurgencia sindical cubrió la década de 1970 y los inicios de los 80. En
diversas ciudades industriales, la movilización obrera por democratizar sus organizaciones gremiales en pos de
mejorar sus condiciones de trabajo y participación, subvirtió el orden laboral impuesto por las dirigencias
sindicales corporativas estatales o empresariales. Paros, huelgas, marchas, mítines, volanteo, boteo... y la
balanza, aunque más cargada a la derrota que a la victoria, no impidió el gozo de la rebeldía entre miles de
asalariados, mujeres y hombres, que por primera vez paraban la producción, tomaban la calle y coreaban
consignas.
Al igual que en otras ciudades, en la norteña Monterrey los trabajadores buscaron asesoría entre quienes
comprendieran los vericuetos legales de códigos penales, civiles y sobre todo de las leyes del trabajo, los
abogados laborales. En esta ciudad, son un bien escaso cuando se trata de buscar a quien esté del lado del
trabajador y lo sepa defender; entre esos pocos destaca Manuel Magallanes, quien aun siendo estudiante de
Leyes a mediados de los años 60, vio de cerquita la injusticia patronal y la corrupción de las federaciones
sindicales y se decidió por el bando obrero hasta el a de hoy, a sus 83 años sigue trabajando en un modesto
despacho.
Con el recurso de la historia oral entrevisté a este apasionado beisbolista, insaciable lector de leyes, joven amigo
de quienes optarían políticamente por la vía armada, acérrimo crítico de los abusos en los tribunales del trabajo,
etc. Aquí vierto algunas de sus experiencias más significativas en su proceso formativo y en el ejercicio de su
profesión, que siempre fue más allá de lo estrictamente legal pues como buen conocedor del poder empresarial,
alentó la participación directa de los trabajadores en la defensa de sus demandas, aunque lamenta nunca haber
visto realizado el sueño de los trabajadores de vivir la democracia sindical.
El mérito de la trayectoria de Manuel con su actividad ininterrumpida, es que nos sirve de guía para recuperar
y rehacer una historia subalterna llena de lagunas, que nos impide ver a los asalariados como sujetos colectivos
con capacidad de rebeldía.
Keywords: Working class, Monterrey, corporate power, union insurgency, Manuel Magallanes.
Abstract: All laws at the service of the worker! A labor lawyer’s experience against the current in Monterrey,
Mexico.
The period of union insurgency in Mexico covered the 1970s and early 1980s. In several industrial cities, the
workers' mobilization to democratize their union organizations and improve their working conditions and
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participation subverted the order imposed by the state or business corporate union leaderships. Work stoppages,
strikes, marches, rallies, leafleting, boycotting… Though the scales weighted more towards defeat than victory,
that did not prevent the joy of rebellion among thousands of salaried workers, women and men, who for the first
time stopped production, took to the streets and chanted slogans.
As in other cities, in the northern Mexican city of Monterrey workers sought advice among those who
understood the legal intricacies of the criminal and civil codes, and above all the labor laws: labor lawyers. In
this city, when it comes to looking for someone who is on the workers’ side and knows how to defend them,
they are a scarce good; among those few, Manuel Magallanes stands out. Even as a law student in the mid 60's,
Manuel saw from up close the injustice of the employers and the corruption of the union federations and decided
to be on the workers' side, and to this day, at 83 years of age, he is still working in his modest office.
With the resource of oral history I interviewed this passionate baseball player, insatiable law reader, young
friend of those who would politically opt for the armed way, staunch critic of the abuses in labor courts. I
describe some of the most significant experiences in his formative process and in the exercise of his profession,
which always went beyond the strictly legal; as a good connoisseur of corporate power, he encouragedthe direct
participation of workers in the defense of their demands, although he regrets never having seen the workers'
dream of union democracy come true.
Manuel's trajectory with his uninterrupted activity serves as a guide to recover and remake a subaltern history
that is full of gaps, which prevents us from seeing salaried workers as collective subjects with the
capacity for rebellion.
Palavras-chave: Classe trabalhadora, Monterrey, poder corporativo, insurgência sindical, Manuel Magallanes.
Resumo: Todas as leis a serviço do trabalhador! A experiência contracorrente de um advogado trabalhista em
Monterrey, México.
O período conhecido no México como insurgência sindical abrangeu a década de 1970 e o início dos anos 1980.
Em várias cidades industriais, a mobilização operária para democratizar suas organizações sindicais, com o
objetivo de melhorar as condições de trabalho e participação, subverteu a ordem laboral imposta pelas lideranças
sindicais corporativas, estatais ou empresariais. Paradas, greves, marchas, comícios, distribuição de panfletos,
coleta de fundos... Embora a balança tenha se inclinado mais para a derrota do que para a vitória, isso não
impediu o prazer da rebeldia entre milhares de trabalhadores assalariados, homens e mulheres, que pela primeira
vez pararam a produção, tomaram as ruas e entoaram palavras de ordem.
Assim como em outras partes no país, na cidade nortenha de Monterrey, os trabalhadores buscaram assessoria
entre aqueles que compreendiam os meandros legais dos códigos penais, civis e, sobretudo, das leis trabalhistas:
os advogados trabalhistas. Nessa cidade, são um recurso escasso quando se trata de encontrar alguém que esteja
do lado do trabalhador e saiba defendê-lo; entre esses poucos, destaca-se Manuel Magallanes, que, ainda
estudante de Direito em meados dos anos 1960, presenciou de perto a injustiça patronal e a corrupção das
federações sindicais, decidindo-se desde então pelo lado dos trabalhadores. Até hoje, aos 83 anos, ele continua
trabalhando em um modesto escritório.
Utilizando o recurso da história oral, entrevistei este apaixonado jogador de beisebol, insaciável leitor de leis,
jovem amigo daqueles que optaram politicamente pela via armada, e crítico ferrenho dos abusos nos tribunais
trabalhistas, entre outros aspectos. Apresento aqui algumas de suas experiências mais significativas em seu
processo formativo e no exercício de sua profissão, que sempre foi além do estritamente legal, pois, como bom
conhecedor do poder empresarial, ele incentivou a participação direta dos trabalhadores na defesa de suas
reivindicações.
O mérito da trajetória de Manuel, com sua atividade ininterrupta, é que ela nos serve como guia para recuperar
e reconstruir uma história subalterna cheia de lacunas, que nos impede de ver os assalariados como sujeitos
coletivos com capacidade de rebeldia.
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Presentación
Monterrey es una ciudad metropolitana ubicada en el noreste de México que ha tenido, desde el
incipiente proceso de industrialización del país en la segunda mitad del siglo XIX, un papel relevante por su
despunte temprano ligado a la gran industria, resultado de condiciones históricas específicas ampliamente
estudiadas (Vizcaya 1969, Cerutti 1983, González 2023). A lo largo de décadas se ha mantenido entre las tres
entidades federativas con mayor aportación al producto interno bruto manufacturero, riqueza generada por una
cuantiosa clase asalariada que llegó a representar casi la mitad de la población ocupada, p.e. en 1965, el 46.2%
eran obreros, artesanos y jornaleros (Puente Leyva, 1969, p.91). No obstante su importancia numérica y
económica hasta la década de 1980, la historia obrera es marginal y apenas estudiada
1
en comparación a la
difusión ideológica y los numerosos estudios de historia económica y empresarial sobre la clase capitalista,
particularmente de su elite familiar-empresarial. En esta localidad la historia de las resistencias obreras y
movimientos sindicales sigue siendo una historia dispersa y fragmentada.
Y aquí entra mi interés por acercarme desde la historia oral a Manuel Magallanes, un abogado laboral que ha
litigado en los tribunales del trabajo desde 1964 hasta la fecha. ¿De dónde surge mi interés? Este nace de dos
sentipensares gestados desde mi vida como estudiante de sociología en la segunda mitad de la década de 1970:
el primero, por tratar de comprender por qué en esta ciudad industrial la clase laborante ha estado mayormente
sometida a una estructura sindical apatronada con una cultura de colaboración subordinada, escasa su
experiencia política como clase, y regularmente derrotada en sus intentos contestatarios y de organización; el
segundo, por la admiración y respeto hacia este personaje que ha dedicado su vida profesional a la defensa de
los asalariados, tal vez el único abogado laboral con trabajo ininterrumpido desde mediados de los años 60. En
esto segundo, he de decir que la lectura de Bazant acerca de la biografía, me redituó valiosos consejos
metodológicos y alivió mis temores académicos frente a mi subjetividad: “A veces creo que sólo la pasión que
sentimos por un personaje genera el acicate para que no desistamos de continuar con la investigación biográfica
(Bazant, 2018, p. 68).
Cuando conocí a Manuel, en 1975, avanzaba desde finales de los años 60 una creciente movilización obrera,
sindical, popular y estudiantil en Monterrey, al igual que en México y gran parte de América Latina: en
Argentina la llamaron “subversión industrial” (Gallego, 2008), en México, “insurgencia sindical” (Köppen,
1982); para muchos estudiantes este periodo fue parte de nuestra formación política e ideológica. Años después,
tuve varios intentos fallidos queriendo entrevistar a Manuel, finalmente aceptó en el 2018. Fueron poco más de
10 horas de nuestra plática grabada en audio y la mayor parte videograbada; las sesiones se llevaron a lo largo
de un mes pues Magallanes me recibía en su despacho durante una hora, su hora de comida. El material es
amplio, abarca su historia personal, familiar, profesional y política, todo ello encaminado al proyecto en ciernes
de escribir una historia de vida.
Este artículo que ahora les comparto, se enfoca en escuchar a Manuel en su fase formativa como estudiante de
leyes y su primer acercamiento al ejercicio de la abogacía, experiencias nodales para el rumbo que tomará en
su carrera profesional. Para luego seguir escuchando algunas de sus vivencias como defensor en las que leyes,
política e ideología se entrelazan en un contexto social de amplio predominio empresarial y capitalista.
Al término de la jornada de conversaciones en 2018, además de confirmar la justeza de mis motivaciones
juveniles, sobresale el aporte de Manuel a la historia de la clase obrera en ese periodo de agitación sindical, de
viveza y alegría obrera, y también de represión, cárcel y derrota, seguido de una inercia de sometimiento y
desmovilización colectivas que se prolongan hasta hoy. El cierre de aquel momento histórico tuvo múltiples
derroteros entre la militancia de izquierda, la que en sus mayoría decidió tomar otros rumbos alejados de las
dificultades de tratar de comprender antes que “dirigir” a los trabajadores.
Su experiencia ininterrumpida como defensor laboral se convierte en una fuente que ayuda a eslabonar, a llenar
y dar coherencia a una historia local llena de lagunas, pues “la experiencia es individual y la expectativa es
social” (Necoechea, 2013, p.12), las vivencias y reflexiones de este litigante abona a la memoria social que en
1
No obstante, su importancia era inocultable en la prensa local. Hasta la década de 1970 los periódicos de mayor circulación contaban
con columnas permanentes que informaban sobre diversos tópicos obreros: eventos sindicales, emplazamientos, huelgas, siniestralidad
obrera, deportes y torneos, etc. Desde los 80 el registro se dirigió a mostrar los perjuicios que causaban los conflictos obreros y demandar
la paz laboral, en los 90 se ensalza el desplome de huelgas y conflictos laborales traducido por gobierno y empresarios como paz laboral
y en ese transcurso la figura obrera dejó de ser noticia para los medios de comunicación.
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mi ciudad falta acerca de una clase trabajadora que el discurso social dominante retrata como laboriosa,
ahorradora y leal al patrón… y se desvanecen las voces de descontento.
2
Una de las secuelas más notables de esta hegemonía cultural empresarial es la dispersa información y escasez
de estudios sobre las culturas del trabajo y las luchas obreras; desde la historia oral esta escasez se acentúa. Son
apenas unos cuantos estudios publicados, destacando los de Edna Ovalle (1997, 2020) y Sandra Arenal (1996),
dedicados a los trabajadores de Fundidora de Monterrey (1900-1986), otras publicaciones que recuperan la voz
obrera es el libro Cristal quebrado y pequeñas obras como las dedicadas a las huelgas en Gamesa, en Medalla
de Oro, en Confecciones y Maquilas. Falta mucho por hacer.
Entonces, contar la historia desde el lado subalterno es una tarea en la que Manuel Magallanes tiene un lugar
por ser un actor directo que se mantuvo del lado del trabajador más allá de las derrotas sindicales y de los
cambios coyunturales. Es decir, la trayectoria de Magallanes es, además, un llamado a la crítica a la militancia
obrerista de izquierdas: la de reconocer que la historia de la clase obrera no es solo la historia política, pues ante
una historia de derrotas y escasas victorias los militantes de organizaciones y partidos que pugnaban por el
ascenso de una clase obrera politizada, encuadrados en parámetros ideológicos vanguardistas, abandonaron a
los asalariados a su suerte, pues no eran la clase revolucionaria que soñaron. Manuel, lo comprendió
tempranamente al estar en medio de estas lides legales y políticas y continuó en la defensa del trabajador, que
siguió viviendo los abusos patronales incrementados ante la ausencia de representaciones colectivas en el lugar
de trabajo y ante la pérdida de su protagonismo económico y político. Es la historia cotidiana desde abajo la que
podría permitirnos conocer con menos romanticismo a la clase que vive del trabajo.
Estudiar Leyes en Monterrey, un camino interrumpido por la carencia y reiniciado por la solidaridad
En el ambiente cultural regiomontano imbuido de espíritu aspiracionista, no es difícil derivar que las escuelas
de Derecho existentes estén más orientadas a la formación de abogados fiscales, civiles, penales, de negocios,
etc., siendo la excepción el interés en formar especialistas en derecho laboral y menos aún con formación social.
Pero como nada es estático, a Manuel le tocó una época de disrupciones nacionales e internacionales que
tuvieron resonancia entre la juventud universitaria.
…son instantes, momentos de la vida que te cambian todo totalmente.
Magallanes nació en 1941 en una ciudad cercana del estado de Coahuila, siendo niño su familia se traslada a
Monterrey
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rentando casa en una colonia obrera, la Nueva Madero. Estudió leyes de 1959 a 1964 en la
Universidad de Nuevo León, antes de que fuera autónoma. Con la carrera avanzada las limitaciones económicas
familiares lo llevaron a abandonar las aulas para entrar a trabajar, con la intención de volver a la carrera. Y aquí
narra un episodio que nos acerca al corazón y humanidad de jóvenes universitarios que pronto habrían de
sumarse a la lucha armada:
Cuando inicia el curso del cuarto año y los compañeros preguntaban por qué no estaba yo con ellos, empezaron
a investigar. En este tiempo vivía en la colonia Nuevo Madero, fueron a preguntar y supieron dónde estaba y
me buscaron en la fábrica donde estaba laborando. Les trato de vender la idea de que no, que era una cuestión
temporal que en un año juntaba dinero y ya podría continuar con el estudio. Y ellos, ellos, me llegaron con la
novedad de que ¡ya estás inscrito!, ya hay libros, para que regreses y ¡ay!.... Es que... [con voz quebrada]
son instantes, momentos de la vida que te cambian todo totalmente.
Ellos juntaron dinero, reunieron dinero y lo llevaron a la casa. ¿Quiénes eran?, ¿quiénes eran? era Humberto
Villareal, era, Amilcar, era César Yáñez (después conocido como el hermano Pedro), Carlos Vives, Chanito,
eran quienes andaban con las ideas revolucionarias.
4
¡Había mucha solidaridad! y ellos decían que no era
posible que yo interrumpiera, porque difícilmente yo regresaría a la facultad después.
2
La propaganda empresarial hacia los obreros y sus familias, fincada en la ideología de la colaboración de clases, el emprendimiento y
el mérito individual, ha sido una de las grandes victorias de la burguesía industrial regiomontana. Sirva como ejemplo la existencia de
la revista Trabajo y Ahorro financiada por Cervecería Cuauhtémoc (1890) y editada por un equipo de leales empleados, fundada en junio
de 1921 y publicada hasta la fecha. https://academicxsmty43.blog/2021/06/28/del-paternalismo-al-capitalismo-social-por-lylia-palacios/
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El crecimiento de la ciudad, movido por la boyante actividad manufacturera, fue el atractor principal de la migración interna.
4
Los compañeros de Manuel habrían de conformar en 1969 la organización Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), la cual después de
cruentas persecuciones policiacas, de militantes desaparecidos, encarcelados o asesinados logró establecerse en Chiapas y en un largo
proceso de organización y autocrítica conformaron el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), organización de base
fundamentalmente indígena que se levantó en armas en 1994.
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Así regresa a la universidad y entre los profesores de más alta estima hubo quien le apoyara para entrar a trabajar
a los tribunales del trabajo: a la Junta de Conciliación y Arbitraje, antes de que terminara la carrera. Entré a
la Junta como secretario de uno de los que entonces de llamaban Grupos especiales.
Ni las armas ni la política oficial. Optar por la defensa legal de los trabajadores
Por la época en que Manuel comenzaba a trabajar en la Junta en la Universidad germinaba la
inconformidad contra el autoritarismo, recuerda que llegó a asistir a reuniones del Movimiento de Liberación
Nacional.
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Estas se celebraban en la casa del doctor Margil Yañez, en Madero y Diego de Montemayor.
César Yáñez, Carlos Vives, Chanito [Graciano Sánchez] se preparaban y Magallanes lo reconoce con gran
admiración:
y de ahí surgió ese movimiento, de gentes de aquí, de aquí de Monterrey, de Nuevo León, el hermano Pedro
¡La convicción de ellos!, ¡la consciencia! Y algo importantísimo, eran gentes intelectualmente preparadísimas,
de calificaciones de 98, 99, que, si hubieran venido a ejercer la profesión, ¡hubieran sido excepcionales! ...
pero les ganó... el amor a México, fíjate! ... y se la rifaron.”
Fueron tiempos de definición los que vivió Manuel, y continúa:
Y del otro lado, estaban los que decían –“no, ¡así no!, no. Vamos a tomar el poder, vamos a entrarle al gobierno
nosotros, vamos a ser funcionarios y desde adentro, vamos a cambiar nosotros las cosas para que mejoren,
para...”. Y esas gentes sí llegaron al gobierno, ¡pero!...
Los debates eran fuertes. No, ¡no!, era de –“o nos vamos a la calle, o seguimos haciéndonos los inocentes
aquí.”...
Yo no opté por ninguna de las dos vías, me vine al foro, y una preocupación siempre fue estar preparado, estar
preparado siempre, estudiar... estudiar, estudiar, estudiar. Sí, definitivo.
Con su obsesión y aplicación por estudiar como su mejor herramienta para asumir la práctica de la abogacía
Magallanes pudo haber sido un excelente abogado fiscalista, civil, patronal, pero, ese acercamiento que tuvo
como estudiante a la definición política e ideológica hizo que una vivencia, trabajando como secretario en la
Junta de Conciliación, lo ayudara a tomar partido, narra:
…estando ahí en la Junta empecé a percibir y conocer lo que es la corrupción, lo que es el tráfico de los
intereses de los trabajadores por parte de los líderes. Una situación que me dejó una profunda marca fue
durante un movimiento sindical en la fábrica Ladrillera Monterrey. Allí la CROC
6
, entonces dirigida por José
González Alvarado, peleaba la titularidad del contrato colectivo a los sindicatos Independientes (FNSI), y en
el Grupo en que yo estaba, se celebró el convenio en el que se daba por terminada la relación laboral de
obreros de Ladrillera, muchos de ellos ya tenían 30 o más años de servicios. Los obreros habían acudido a la
CROC para cambiar de sindicato, buscando que los representaran debidamente, legalmente, pero fueron
traicionados por la CROC. Y cuando estaba yo entregando los cheques de liquidación me tocó ver cómo algunos
de esos obreros viejos ya, se dirigían al líder, a González Alvarado, y le preguntaban: “¿por qué?, ¿por qué?
cuando recibían el dinero, “¡¿por qué?!si yo lo único que quería era mejores condiciones de trabajo... por qué
esto, por qué esto”. Y la empresa entregaba dos cheques: uno para el trabajador y el otro cheque era para el
líder, González Alvarado... desgraciado.
Prepararse y aprender de los mejores
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Estos jóvenes pertenecían a familias de profesionistas liberales, siendo su entorno familiar parte de su formación política. El MLN
fundado en 1961 convocó a una amplia corriente de intelectuales y políticos mexicanos que se oponían al autoritarismo oligárquico, en
la ciudad de Monterrey hubo simpatía.
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CROC: Confederación Revolucionaria Obrera y Campesina, organización del corporativismo oficial.
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Manuel se agobiaba ante las constantes situaciones que veía en el día a día de la Junta: a los seis meses
de laborar en la Junta y ver cómo se manejaba los intereses, la actitud de los patrones, e inclusive de la mayoría
de los abogados, empecé a sentir que me asfixiaba, (eso) me llevó a dar la respuesta que yo consideraba
apropiada que fue ¡estudiar! estudiar, estudiar, estudiar, estudiar. Y también decidió renunciar a su trabajo en
la Junta para iniciar su labor en el foro como abogado postulante.
Pero la teoría sin práctica tiene sus bemoles. Y si algo tiene Manuel además de ser orgulloso, es ser agradecido
y reconocer sus fuentes formativas. Iniciado ya en la práctica, se jacta de haber aprendido de dos escuelas casi
opuestas.
…uno de los aprendizajes más significativos fue el que tuve de uno de los líderes que se movía ahí en la Junta,
el Señor Pedro N. Perales, un ex ferrocarrilero, él defendía trabajadores y además representaba a varios
sindicatos que entonces era común que se adhirieran a la CTM y a la CROC (…) él representaba al sindicato
de muebleros, al de artes gráficas, un sindicato de mosaiqueros. Lo conocí cuando él litigaba y yo laboraba en
la Junta, y algo vio en mi desempeño, que me ofreció que me fuera a trabajar con él. (…) el señor Perales tenía
principios, tenía valores y defendía honestamente a sus representados, trabajadores. Con él fue mi primer
trabajo ya como abogado pasante, para defender trabajadores y sindicatos.
Entre paréntesis, esta experiencia de Manuel fue para mí un hallazgo, pues permite ubicar en la historia obrera
a personajes tan modestos como congruentes como este defensor Perales; en mis consultas en el archivo
histórico de la Junta de Conciliación, Pedro N. Perales aparece como tal desde los años de 1940, cuando defendía
con astucia a obreros despedidos por la Cervecería Cuauhtémoc, la gran empresa familiar insignia del
paternalismo industrial regiomontano. Dejo a Manuel que nos platique de la otra escuela de la que aprendió y
lo que de ambos aprendizajes resultó.
Otra relación que contribuyó a que mi formación fuera diferente, fue la que tuve con el licenciado Carlos
Cisneros Ramos, persona cultísima, preparada, estudiada, ¡maestro! (…) ¡y tenía una biblioteca inmensa!
Entonces, aprendí de dos formas de litigar: de Perales eran los escritos más simples que uno pudiera imaginar:
era el nombre del trabajador, la empresa, fecha de ingreso, salario, puesto, despedido. Esas eran las demandas
del Señor Perales, muy concretas, y algo fundamental, siempre con la verdad. Nunca alterar. Pero en cambio
el licenciado Cisneros -que también defendía patrones- su estilo era ¡totalmente diferente! eran leyes!, era tesis
de la Corte, era doctrina!, ¡era a! Esto me permitió abrevar de dos fuentes, la sencilla, y vamos a decir, de la
forma complicada de ir a los tribunales. Y lo que hice fue combinar, combinar, combinar. De tal manera que
creo es un estilo que considero propio- ni muy extenso, ni muy reducido sino adecuar los escritos en forma
sencilla, en forma directa y sobre toda ¡con la verdad!
En este inicio de su carrera el trabajo se acumulaba en casos por estudiar y juicio por llevar, Manuel, quien
admite tener dos pasiones: la abogacía y el béisbol, tuvo que renunciar temporalmente a su segunda pasión: Mi
vida está sellada por el béisbol, todos los domingos, domingos, domingo de béisbol. Sólo una temporada no lo
jugué y fue cuando empecé a ejercer ya profesionalmente. Fueron como 5 años entre 1965 y 1970, en que era
tan intensa la actividad con todas las demandas legales, cada problema, cada juicio, que hasta dejé de hacer
ejercicio.
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Medalla de Oro: lucha sindical y la “ejecución” de Rodolfo Garza Montemayor
Un movimiento sindical que en 1972 tuvo relevancia nacional fue el de las obreras de la fábrica textil
Medalla de Oro, ubicada en el centro de Monterrey. Duras condiciones de trabajo, sindicato apatronado y riesgo
de cierre de la planta despertó inquietudes ente las obreras que comenzaron a informarse y reunirse para cambiar
su dirección sindical y defender su fuente de trabajo; pronto entraron en contacto con Manuel Magallanes para
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Y la Hemerografía no deja mentir a Manuel, en mi búsqueda de información en el periódico El Porvenir, que ratificara y completara
los dichos del abogado, aparece su nombre relacionado tanto con los conflictos obrero-patronales en los que participaba como su
destacado rol de pitcher llegando a jugar con varios equipos a la vez.
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la asesoría legal. Las obreras que se habían organizado discretamente derrocaron a líder charro, eligieron otro y
buscaron el reconocimiento legal, exigieron recuento, volantearon, hicieron mítines ante el gobierno, se
encerraron en la fábrica, fueron amedrentadas por los porros de la CTM y lo que dio relevancia nacional fue
realizar la que hasta ahora ha sido la primera marcha de obreras hacia la capital del país en noviembre de 1972
(Palacios, 2017).
“Rehúsan abandonar su centro de trabajo, protesta contra la CTM”. Periódico El Porvenir, 7 de noviembre de 1972: 11B.
En el contexto local pesaba el ambiente anticomunista que se manifestaba abiertamente en la ciudad, ante la
movilización estudiantil que se manifestaba desde 1968-1969 y se complejizaba al inicio de los 70, ante la
presencia y acción de agrupaciones político-militares en la ciudad, elevando los temores de empresarios y
gobierno ante la movilización obrera que se gestaba. En el caso de Medalla de Oro, esos temores se
contextualizaban, pues la decisión de marchar hacia la capital se tomó en los mismos días que Monterrey fue
sacudido con la noticia del secuestro de un avión por parte de un comando guerrillero de la Liga de Comunistas
Armados, realizado el 8 de noviembre de 1972 (Bulnes, 2002; Torres, 2014).
Aquí, Magallanes tuvo otra experiencia relacionada con la militancia política radicalizada muy diferente a la
vivida en su época estudiantil. Su participación como defensor legal en este movimiento aborda aspectos sobre
la presencia de organizaciones urbanas político-militares en los movimientos de la clase trabajadora por mejorar
sus condiciones laborales y de representación sindical. Aunque algunas de estas organizaciones estas rebeliones
asalariadas las interpretaba como preámbulo de la politización y lucha revolucionaria de la clase obrera, y todo
obstáculo a ese ascenso revolucionario que preveían se atacaba como expresión burguesa que habría de ser
denunciada y castigada. Bajo esta premisa “revolucionaria” fue asesinado o “ejecutado” el abogado y
sindicalista universitario Rodolfo Garza Montemayor en febrero de 1974, señalado como “policía político”. La
controversia sobre esta muerte se remite al juicio que de estos abogados, como asesores legales de las obreras
de Medalla de Oro, se hizo en 17 apretadas páginas del Madera, periódico de la organización político-militar
“Liga Comunista 23 de Septiembre” en el que fueron acusados de ser “lacayos de la burguesía”:
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Desgraciadamente las obreras no consiguen elaborar su propio plan de acción y van a caer en manos
de otros lacayos más de la burguesía: el nefasto licenciado Manuel Magallanes. Será él y su “perro”
amigo Rodolfo Garza Montemayor quienes se encargarán de controlar y dominar a estos
combatientes proletarios que por solos lograron aunque fuera momentáneamente- derribar al
“charro” que los maniataba”. (…) dominar a las obreras por métodos señalados por la burguesía,
por la legalidad burguesa” (Madera, 1974, p.14).
Ante lo que definían como engaño a las obreras por desviar el movimiento revolucionario hacia la vía legal, la
sentencia era lapidaria: “A todos los lacayos de la burguesía debemos desenmascararlos despiadadamente y
expulsarlos del movimiento obrero y/o ejecutarlos (…) Pagarán bien caro su osadía de engañar a los obreros”
(Madera, 1974, p.21).
Aquí me permito hacer otro paréntesis, para dimensionar los cambios que esta organización tuvo producto de
la persecución y represión del Estado llevando a posturas extremas sus objetivos políticos. Uno de los dos
jóvenes que idearon la necesidad de crear una organización unitaria de los grupos guerrilleros que desembocó
en la creación de la LC23 de Septiembre fue Raúl Ramos Zavala, estudiante de Economía en la Universidad de
Nuevo León. Éste, congruente con su concepción política en 1967 se manifestó, junto con más estudiantes, por
la solución al conflicto obrero patronal que llevó al despido de 34 choferes de una ruta urbana. El periódico El
Porvenir reporta el nombre de Ramos Zavala como cabeza de quienes se solidarizaban en la lucha legal de estos
trabajadores, que eran representados por Manuel Magallanes y Héctor Tijerina.
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Rodolfo es el orador, el agitador más brillante que yo he conocido
Regresando a Garza Montemayor quien nunca fue militante de la LC23 de Septiembre (de los Ríos, 2015)
desde su “ejecución” las referencias históricas se limitan a la circunstancia de su muerte y nada más. Gracias al
recuerdo de Magallanes nos acercamos al joven impetuoso de 24 años, quien simpatizando con la lucha sindical
se convirtió en el colaborador más apreciado por Manuel y por estas obreras de la industria textil. Dejo la
narrativa a Magallanes:
El movimiento de Medalla de Oro lo estuvimos cubriendo legalmente, cubrir legalmente quiere decir que
promovimos las demandas, atendimos las audiencias. Pero mi sistema es que si te estás enfrentando al
gobierno, ¡al gobierno!, o te estás enfrentando a una Central [sindical] que sabes que está protegida por el
gobierno, y te estás enfrentando a una empresa que sabes que el gobierno la va a defender, el caso se tiene que
manejar políticamente. Jurídicamente, legalmente y políticamente.
Los juicios que estuvimos llevando sistemáticamente a la Junta de Conciliación todo era en contra, en contra,
en contra y ¡en contra! y llegó un momento en que se nos cerró la perspectiva de qué hacer aquí en el estado
porque se hacían plantones, se hacían marchas, pero ¡todo! quedaba aquí en el estado y al estado le valía
madre. Llegó un momento en que las puertas aquí en el estado las teníamos cerradas. El único periódico que
recogía información era El Porvenir. Para este caso invite a Rodolfo Garza Montemayor, abogado y activista
universitario.
Rodolfo es el orador, el agitador más brillante que yo he conocido...agitador, ¡agitador!, el discurso, ¡las
palabras!, ¡el tono!, ¡uy!, te hacía vibrar. (…) Él no ejercía como abogado a pesar de que lo era. Pero agitador,
se incorpora al movimiento, los discursos, el ánimo, [las asambleas en] Colegio Civil, mítines en el palacio de
gobierno, él era el agitador.
Cuando vemos que aquí en Monterrey definitivamente estaban cerradas todas las puertas, decíamos, ¿bueno
qué hacemos? una asamblea, en el Colegio Civil, con las trabajadoras de Medalla de Oro, se analiza la
8
El Porvenir, 6 de mayo de 1967, p. 11-B. A Raúl lo asesina la policía política en febrero de 1972 y la LC23 nace en marzo
de 1973.
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situación, (que, entre paréntesis, el sistema que yo he utilizado es información, información). El trabajador
necesita saber en qué situación, en qué condición está su caso, avance, retroceso, ¡que sepan! qué es lo que
está pasando. Entonces, se analiza la situación, tenemos los juicios, unos favorables otros en contra, estamos
litigando, en el gobierno no se haa eco de la inconformidad a pesar de que era ¡casi la totalidad! por no decir
la totalidad de las trabajadoras.
Entonces a Rodolfo se le ocurre ahí en Colegio Civil que: “bueno, no hay más que marchar a México”… ¡ah
cabrón!, espérate, espérate... “¡sí! una marcha a México con el presidente de la república!”, y calena la
gente!, y se toma el acuerdo de la marcha a México, y empiezan, las caminatas, los incidentes, los detalles.
El trayecto fue penoso para las obreras, tanto por cansancio como por maltrato en algunos lugares por los que
pasaron, aunque también conocieron grandes muestras de solidaridad obrera. En la capital del país la marcha
fue detenida y desviada por la policía, algunas fueron golpeadas y detenidas incluyendo a Magallanes y nunca
fueron recibidas por la autoridad federal del trabajo.
9
Al regreso el ánimo se mantuvo y se sigue con los litigios,
pero ahora entra la CTM a apoyar a la empresa, a Don Aurelio, sigue la agitación y yo cubría exclusivamente
la defensa legal, pero Rodolfo mantenía viva la inquietud de la gente. Las obreras seguían exigiendo
cumplimiento al recuento ganado, CTM/Empresa cierran filas y despiden a decenas de obreras para desarticular
la unión y encarcelaron al abogado Magallanes “acusado de haber golpeado e insultado a una trabajadora de
Medalla de Oro”.
10
Magallanes platica cómo estuvo su detención y así lo recuerda:
El jefe de la policía, me dice –“Licenciado, el gobierno no quiere perjudicarlo pero los problemas que está
generando, desístase de la reclamación”, a lo que respondo que no está en mi desistirme, son los interesados.
–“Bueno entonces deje usted el caso, renuncie usted a defender a las trabajadoras, usted tiene muchos asuntos
no hay necesidad de que usted siga defendiéndolas, es un inconveniente para usted, usted siga su trabajo y no
pasa nada, ya otras gentes se harán cargo” y me dice una
frase que se me quedó grabada, –“mire, haga de cuenta la
espiga, viene el aire y ¿qué pasa con la espiga?, la dobla, pero
pasa el aire y la espiga se vuelve a levantar, entonces, hágalo
así usted, deje el caso!”. Y mi respuesta fue: Es que si yo me
doblo una vez, si yo entro a ese juego, voy a quedar marcado,
por muy secreto que se quiera mantener de que yo me eche
para atrás, que yo dejé la defensa, a fuerza que esto se va a
saber, y yo no tendré autoridad moral para volver a defender
ningún otro caso pesado, además de que mis contrarios o los
empresarios, o los líderes, o el mismo gobierno, van a saber
que nada más con amenazarme yo voy a entregar los intereses
de mis clientes... dije: no!
No acepta el ofrecimiento y lo encierran, ante lo cual, 30
obreras de Medalla de Oro junto con Rodolfo realizaron una
huelga de hambre y sale Magallanes a los tres días.
11
Manuel Magallanes detenido.
Periódico Más Noticias, diciembre de 1972.
La duración del movimiento convertido en noticia nacional y
con gran apoyo local de los estudiantes universitarios y
activistas de grupos políticos, elevaba el temor de los
9
“Marcha de obreras regiomontanas fue disuelta: sus líderes presos”. El Porvenir, 19 de noviembre 1972: 5-A.
10
“Notas Laborales”. El Porvenir, 16 de diciembre 1972: 10B.
11
“Levantan huelga: Libre el Asesor”. El Porvenir, 17 de diciembre de 1972: 11-B.
¡Todas las leyes al servicio del trabajador! La experiencia a contracorriente de un abogado laboral en Monterrey, México.
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empresarios que no estaban tan protegidos como las grandes empresas familiares que habían blindado desde
décadas atrás sus fábricas con políticas paternalistas de consenso y coerción. Una muestra del temor hacia
abogados comprometidos con los asalariados, es el desplegado a cuarto de plana que aparece en marzo de 1973,
dirigido a los obreros de Industrias Monterrey (IMSA) que se habían sumado a la ola de insurgencia sindical y
estaban demandado cambio de central sindical. El encabezado refleja bien el contenido del texto: “Alerta
trabajadores de Industrias Monterrey. Cuidado con el ave negra del sindicalismo, Magallanes”.
12
A la salida de la cárcel Manuel continúa con la defensa legal ya más enfocada a demandar la reinstalación de
las obreras activistas que mantenían actividades de denuncia y difusión de su movimiento y comenta:
Es cuando el Gobierno dice ¿quién está manteniendo esto? Legalmente no le estábamos haciendo mella, pero
Rodolfo con la agitación. Fue entonces que yo salgo y a Rodolfo lo pepenan y directamente. Le fabrican el
proceso y directamente al penal. ¡Entonces aquél pensó y dijo: “nooo!, va a pasar lo mismo, igual dos, tres
días”. Y estando en el penal allá con los reclusos, empezó a congraciarse, y nos decía: “necesitamos shorts,
para un equipo de futbol acá, necesitamos camisetas”; el problema es que pasa una semana, pasan quince días,
no recuerdo cuánto tiempo estuvo exactamente, pero él se empezó a desesperar. Yo la explicación que le he
dado, es que no estaba maduro, no tenía conciencia él de lo que estaba en riesgo, y me viene aquella frase de:
cuando tú te fijas un objetivo, un ideal, no importa qué obstáculos se te pongan en frente, tu idea que la tienes
bien fija hace que superes el obstáculo; pero Rodolfo no estaba maduro para esa situación y se empezó a quejar.
Lo que él no sabía y yo tampoco, es de que se nos infiltró la Liga [Comunista]23 de septiembre, (…) la
revolución la revolución… y, cuando iban las compañeras, cuando iban las muchachas allá al penal a hablar
con él, éste les empezó a decir: “¿qué caso tiene?, ya mejor dense por vencidas, les van a dar dinero, ya dejen
el movimiento, no tiene caso, ya nos ganaron, no se puede con el gobierno”, entonces cuando venían ellas me
decían: “no oiga, fíjese que el licenciado nos está diciendo esto y esto”, y cuando voy a hablar con él es que
veo que ya no aguanta: “ya no aguanto dice, -no, no no....”.
Garza Montemayor era hijo de padres apreciados en la sociedad regiomontana en su ambiente de clase
media, con las relaciones de su padre logra salir del penal. Ya liberado pasa por el lugar donde estaba el plantón
de las obreras despedidas, y a éste se le ocurre pasar en un carro, ¡pasar en un carro!, y el gesto de haber
manifestado. -“ya ¡YA!, hay que terminar con esto, ya!” y luego lo que vieron como una burla (unos días
después) ahí por Tapia a media cuadra de la casa, llevaba un sobrinito cargando, por la acera. Lo mataron,
ahí lo mataron.
Con la emoción del recuerdo de Rodolfo, Manuel insiste en que su quiebre en la cárcel y su comportamiento al
salir fue falta de madurez, nunca un traidor. Y a mi pregunta de por qué a él no le tocó igual suerte responde:
¿Por qué a no me tocó? Mira, lo que toma en cuenta la gente es que seas consecuente. Entonces, pueden
decir “está equivocado” pero si ven que lo estás haciendo, vaya, de corazón, de corazón, te respetan propios y
extraños. Entonces pienso que eso lo valoraron y por eso me dejaron vivir. Porque no traía ni guardaespaldas
ni nada, era un abogado en ejercicio de la profesión.
Líder charro, gobierno y patrón un solo cabrón
Durante esa coyuntura conocida como insurgencia sindical en México, Magallanes junto con otros jóvenes
abogados participaban en la asesoría y defensa de grupos de obreros y obreras que los buscaban para demandar
principalmente cambio de sindicato (titularidad), reconocimiento a nuevos representantes, alto a la violación del
contrato colectivo de trabajo, mejores prestaciones y pronto se sumaba la demanda de reinstalación de obreros
despedidos. Como en otras partes de América Latina “Democracia y más salario” fue una de las consignas.
12
El Porvenir, 23 de marzo de 1973. La respuesta patronal fue igualmente el despido de todos los trabajadores sublevados.
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Manifestación en el centro de Monterrey, ca. 1977. Autor desconocido, colección personal.
El contacto con Manuel fue gracias a que aún había profesores universitarios comprometidos y que algunos de
ellos eran abogados vinculados al movimiento sindical universitario y obrero, así, dos abogados junto con
Manuel crearan el Frente Obrero, espacio donde activistas estudiantiles con interés en el movimiento obrero
pudimos acercarnos y fue una buena escuela de formación política. Las reuniones eran el despacho de
Magallanes allá por la calle de Washington. Aprendimos a repartir volantes y luego a ayudarles a los
trabajadores a redactarlos o a imprimirlos en aquellos viejos mimeógrafos. Manuel recordó una anécdota en la
que participó con Maximino, otro de los abogados del Frente Obrero, que retrata bien la época de acción directa
y solidaridad entre abogados y obreros en lucha.
La noche que vaciaron una fábrica
Recuerdo una de esas demandas en ese tiempo, que ¡hasta vaciamos una fábrica! y sacamos toda la
maquinaria pesada en la noche para llevárnosla a otro lugar. El problema fue en una empresa que se dedicaba
a fabricar jaulas para gallineros y tenía deudas económicas que estaban afectando a unos 20 trabajadores que
allí laboraban. Las pláticas no avanzaban y los trabajadores, que tenían bastante antigüedad, estaban en
riesgo, así que vimos la necesidad de tomar otras medidas porque los acreedores andaban sobre el patrón.
Entonces dijimos, bueno, aquí la medida es que vamos a sacar toda la maquinaria y en la noche ¡con grúas y
todo! Era una fábrica grande, con unas 20 máquinas pesadas, y quedó limpio el local...En esta acción
participamos ¡todos! los trabajadores y nosotros. Ellos moviendo las máquinas y Max y yo supervisando.
Como fue una acción de hecho, se hizo el problema y nos acusaron de robo, era entonces gobernador Luis M.
Farías, y fuimos a juicio porque nos denuncian penalmente -entonces estaban las agencias en el Palacio del
gobierno-, y dice el patrón “es que ustedes robaron la maquinaria”, -No, no no, es que nos diste la llave
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para evitar que llegara el Seguro Social y la llave que nos diste, ¡aquí está!… [Manuel hace el gesto de entregar
y ríe divertido].
Total que este movimiento terminó con la liquidación a los trabajadores luego de vender la maquinaria que
movimos de lugar. A lo largo de mi carrera y conociendo esta ciudad, no tengo noticia de que se haya vaciado
una fábrica totalmente, ¡y era maquinaria pesada! Toda una noche en la que empezamos a las 10 y terminamos
como a las 6 de la mañana más o menos.
No recuerdo yo de un movimiento que haya salido victorioso en esa lucha por la democracia sindical. Al tiempo,
resultó fácil comprender que en ese acercarnos a los trabajadores lo hicimos, la mayoría de quienes éramos
estudiantes, con más arrebato que conocimiento o con más conocimiento teórico e ideológico que capacidad
para comprender los alcances reales de nuestros entusiasmos obreristas. En este ámbito, en el que Magallanes
llevaba ya varios años litigando y después de muchos casos llevados a los tribunales por la decisión obrera de
cambiar sus condiciones gremiales y contractuales, su conclusión es un tanto amarga, pero no errónea: no
recuerdo yo de un movimiento que haya salido victorioso en esa lucha por la democracia sindical. El capital,
el dinero, y ¡más aquí! [Monterrey], no tienen limitantes. Y se explaya:
Por ejemplo, en el caso de Medalla [de Oro], ahí el problema había sido con un sindicato blanco (…) fue una
fórmula que yo viví en varios de los casos que manejaba porque entrábamos contra los sindicatos
independientes, la FNSI.
13
Eran las titularidades de los contratos colectivos, entonces vencíamos legalmente al
sindicato blanco y ya cuando pensábamos que la gente ya iba a tener sus sindicatos, sus representantes, ¡nos
metían! a la CTM.
Regularmente la bronca ¡fue! con la CTM el que vivimos esas experiencias, entonces a pesar de que cubríamos
el expediente legal, que demostramos la voluntad mayoritaria de cambiar por parte de los trabajadores, al
final, ¡al final!, metía el patrón y metía el gobierno a la CTM.
Entonces los trabajadores cuando veían que se prolongaba el conflicto, lo que hacían era terminar la relación,
terminaban liquidados.
Bueno, cuando yo vivo ya varias de esas experiencias, en que vas a juicio, ganas el juicio, pero no concretas
para empezar a vivir la democracia sino que te ponen otro obstáculo y otro obstáculo, yo tomé la decisión de
ya no participar en movimientos colectivos sindicales, porque yo me decía -y recordando aquello de González
Alvarado con Ladrillera Monterrey-, decía: ¿qué caso tiene que yo entre a luchar, a defenderlos, si al final ...
y hay una palabra... va degenerar, ¡va degenerar!, el dinero.
A pesar de ello, a Magallanes no le ganó la amargura, ni el dinero lo hizo cambiar de bando en el foro, al
contrario, siguió fiel a su convicción de usar sus conocimientos legales para seguir defendiendo trabajadores.
En esta reflexión recuerda la llegada del Frente Auténtico del Trabajo
14
a Monterrey, organización vinculada al
sindicalismo cristiano latinoamericano
15
, en su arribo al noreste de México había alentado un gran movimiento
en Saltillo, la huelga de Cinsa-Cifunsa, que tuvo gran apoyo local estudiantil y popular (Camacho, 1974). Y lo
recuerda además porque siendo el abogado más movido en la defensa obrera en esos años, lo acusaron de ser el
agitador “anarquista” de la huelga en una gran empresa privada (IMSA). Escuchemos su versión:
(En 1976) es cuando pasa lo que nunca se había visto aquí, y no se ha vuelto a ver, que estallaron (…) como 4
o 5 movimientos al mismo tiempo. Huelga allá, huelga acá, y no sabían por dónde venía.
13
La Federación Nacional de Sindicatos Independientes (FNSI) fue la respuesta inmediata de la élite empresarial regiomontana ante la
fundación de la corporación oficial Confederación de Trabajadores de México (CTM) en 1936. Con la FNSI los grandes industriales
cristalizaron la batalla por mediar la injerencia del Estado en la relación obrero-patronal, impulsando sindicatos a modo, los sindicatos
blancos. El ambiente empresarial anticomunista se sintetiza bien en este artículo de M. Vázquez:
https://academicxsmty43.blog/2019/06/10/monterrey-1936-primer-paro-empresarial-en-mexico-meynardo-vazquez/
14
El Frente Autentico del Trabajo (FAT) ha destacado por su presencia en numerosos movimientos sindicales y culturales durante la
década de los 70, además por la integración de personas de alta preparación profesional y política. Algunos de estos personajes se
integraron a las filas gobernantes cuando llegó a la presidencia Andrés M. López Obrador en 2018.
15
La Confederación Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC) nace en 1954 en Santiago de Chile. Años después ubicada
en Caracas, cambió su denominación a Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) (Scodeller, 2015).
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El FAT se les metió, es la única vez, insisto, que yo he visto que a la iniciativa privada se le cuela alguien
extraño, esos no se dieron cuenta. Todo abajo del agua, con 2-3 trabajadores en Industrias Monterrey, 2-3
trabajadores en [Confecciones y] Maquilas, ¡en Gamesa!, acá en Aceitera Raúl García.
Su profundo conocimiento práctico del poder económico y político de la élite empresarial regiomontana y su
contacto con muchos de los grupos y organizaciones de todas corrientes que en los 70 fueron llegando a la
ciudad (maoístas, trotskistas, leninistas, cristianos…) le permite reconocer cualidades y fallas del FAT:
Hicieron un trabajo (…) muy profesional de concientización. Concientización. La ley, el contrato, tus derechos,
la autonomía, (…). El problema insisto es que a ellos les faltó visión (…) y cuando me preguntaban a de
¿cómo ves?... pues es que se están exhibiendo, o sea están saliendo, mostrándose, que es una organización
auténtica, que es de lucha!, que es... pero ¡aquí es muy difícil! y así, les fueron partiendo la madre, una y otra…
cuando se dieron cuenta [los empresarios y gobierno] hicieron una limpia.
Entonces fue así, nada de asuntos colectivos
Para entonces, en la ciudad se sumaban los conflictos obrero-patronales en fábricas grandes y medianas,
pero, entre el recuerdo y la confirmación de la hemerografía también se sumaban los despidos, las huelgas
declaradas inexistentes, los cierres de pequeñas empresas, etcétera. La suma de sus experiencias más las que se
sucedían en la ciudad lo llevaron a cambiar su estrategia:
Entonces, preferí cambiar mi estrategia porque en lugar de favorecer y beneficiar a la gente, para que tuviera
los representantes que ellos habían decidido, después de la lucha que habíamos llevado, ¡con recuentos!, con
audiencias!, ¡con litigios!, no veíamos que se concretara el deseo por el que ellos iniciaron la lucha. Les daban
dinero, lo que quisieran, y lo que hacia la empresa era simplemente cambiar su planta productiva, la gente a
la calle, contrataba a nuevo personal, y luego quedaba ahí ese antecedente de que, “¡¿qué caso tiene¡? ¡para
qué luchan, mejor confórmate, resígnate,” ¡yyyyh!
…por eso es que yo tomé la decisión de ¡qué caso tiene esperanzar a los trabajadores! con que su voluntad va
a ser respetada ¡sí! Se tiene que luchar contra la empresa, se tiene que luchar contra la central obrera, y se
tiene que luchar contra el gobierno, por eso esa famosa frase: “líder charro, gobierno y patrón un solo cabrón”.
Entonces fue así, nada de asuntos colectivos.
La Junta de Conciliación y Arbitraje: ¡es un mercado! ¡No!, es un triste mercado
Uno de los mayores obstáculos que enfrentaron los asalariados en rebeldía fue el del gobierno estatal a
través de la institución laboral. La cual ha estado en manos de representantes, aliados o subordinados a
cualquiera de las dos fuerzas corporativas: la oficial a través de la CTM y CROC, o la patronal a través de la
FNSI. Y si alguien ha conocido a la Junta desde sus entrañas ha sido Manuel, quien recordemos, trabajó allí
poco tiempo a mediados de los años 60 y continuó litigando en ella hasta la actualidad. Su balance es muy
apegado a una ética profesional que Manuel defiende por encima de todo:
No les importa la palabra, no hay principios, no hay honestidad, ¡venden a sus clientes!, trafican con los
intereses de sus clientes. En este momento hay una descomposición absoluta en los tribunales. Estoy hablando
de la junta local y estoy hablando de juntas federales de conciliación. ¡No hay valores!, no hay principios, son
tranzas y lo más triste- de las generaciones de los padres y los hijos de los abogados, no veo que haya un
cambio en la forma de litigar en los tribunales.
Esta alianza de “charro, gobierno y patrón” permitió la aparición de una forma aberrante de controlar a los
asalariados: los sindicatos de protección o “fantasmas”, que no es más que el contubernio entre patrón y central
sindical corporativa, patronal o estatal, para firmar un contrato colectivo de trabajo sin conocimiento de los
trabajadores:
¡Todas las leyes al servicio del trabajador! La experiencia a contracorriente de un abogado laboral en Monterrey, México.
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¡Porque es otra bronca! de que venían los trabajadores, “somos cien”, por ejemplo, “no estamos de acuerdo
con las condiciones y queremos un sindicato”, venían con esa mentalidad y nosotros teníamos que valernos de
algunas gentes en [la Junta de] Conciliación para que nos dijeran que ya había un sindicato y que tenía contrato
colectivo y los trabajadores ignoraban ¡que eran sindicalizados! y que tenían contrato colectivo.
A lo largo de su trayectoria Manuel entendió que la independencia profesional tiene consecuencias, no entrar al
juego que llama “banco de favores” no sólo implica hacerse de enemigos en los tribunales, también debilita lo
que a Manuel le apasiona, el litigio con argumentos sólidos.
Yo nunca estuve integrado, ¡nunca estuve integrado!, porque entrar a ese banco de favores te genera laxitud
en tus conocimientos, te va apendejando, ya no tienes que conocer el derecho, no tienes que estar al día en las
leyes, en la constitución, porque vas al tribunal y te esperan, te conceden y esperas, y concedes y esperan.
Magallanes no oculta sus pasiones, de hecho, es un hombre que sus convicciones (abogacía y béisbol) las
expresa con efusividad, y a la hora de deslindarse de las prácticas arribistas y corruptas, describe a quien ha sido
su némesis y reafirma su manera de sobrevivirles:
Cuando fijé mi postura de independencia se manifestó la inconformidad de funcionarios, y de ahí para adelante.
Toda mi vida en el foro y particularmente dentro de la Junta de Conciliación he tenido una confrontación, pero
de mentada de madre para arriba con Héctor S. Maldonado Pérez, quien ha estado en el poder público, ha sido
presidente de juntas, y hasta a gobernador llegó el desgraciado. Él es parte de ese sistema, ha sido parte del
sistema. Yo nunca lo fui y por eso mi forma de operar tuvo que ser conociendo la ley, interpretándola,
actualizándome, de tal manera que no tuviera necesidad de pedir favores; de la misma manera imponiéndole a
mis clientes la necesidad de estar a tiempo, al pendiente, contestar correctamente, o sea, tienes que ponerle un
extra para la defensa de sus intereses, que a la mayoría de los abogados no se les da porque es más fácil
recurrir al “banco de favores”.
Se explaya ampliamente en lo que define como su ética profesional, que para él es su baluarte más preciado. Su
día a día ha sido confrontar la ignorancia y la prepotencia en los tribunales siempre tratando de defender los
intereses de sus clientes:
He luchado mucho porque se lleven a cabo la función conciliatoria, conciliar, conciliar. Desgraciadamente,
nosotros le decimos al trabajador: tienes que estar presente. En todas las audiencias tienes que estar presente,
pero los patrones y los abogados patronales no cuidan esta política, de que esté presente el patrón, o el gerente,
el de recursos humanos, para buscar la conciliación. Entonces lo que hace el abogado o la abogada, es entregar
los papeles y si le preguntas tú, ¿bueno, posibilidad de conciliar? no, no traigo instrucciones-. Esos son los
[abogados] maquiladores.
Hay la idea de que Magallanes no arregla, no arregla: Él no arregla, sus juicios se alargan, sus juicios se
extienden, se van, yo aclaro, no es que yo no quiera arreglar. Lo que no acepto es arreglar barato. Regalar los
intereses de mis clientes. Yo llego a juicio preparado para un juicio largo, para agotar todas las instancias.
Entonces eso me da solidez a la hora de negociar.
El declive de la demanda colectiva: seguir defendiendo y denunciando
El cierre impuesto por el Estado mexicano de la Fundidora de Monterrey en 1986, marcó en esta ciudad
la culminación de una larga coyuntura de movilizaciones colectivas, transformándose gran parte de la
conflictividad laboral en asuntos individuales y los menos de índole colectiva. Triunfaba la paz laboral,
entonaron empresarios y gobernantes. A contracorriente, en ese mismo año Magallanes defendía a nivel federal
a 15 despedidos por ser disidentes en su sindicato por no defender su derecho de antigüedad, el de trabajadores
de la industria cinematográfica (STIC), que para presionar realizaron una huelga de hambre.
16
16
El Norte, 16 de agosto de 1986, 14B.
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En 1988 intentaba junto con unos cuantos abogados denunciar y erradicar la corrupción en la Junta local: “La
asociación de Abogados Sensores de Nuevo León, denunció que una mafia de litigantes, coludidos con el titular
de la Junta local de Conciliación y Arbitraje Héctor S. Maldonado, solo funcionan para sus intereses personales,
perjudican a trabajadores y patrones y denigran la profesión de la abogacía”
17
. Esta asociación tampoco logró
perdurar.
Manuel Magallanes. “Acusan a Maldonado de formar mafia litigante en Conciliación”
El Diario de Monterrey, 29 de abril de 1988.
17
El Diario de Monterrey, 29 de abril de 1988.
¡Todas las leyes al servicio del trabajador! La experiencia a contracorriente de un abogado laboral en Monterrey, México.
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Obreras de Confecciones y Maquilas durante la huelga de 1986. Autor desconocido, colección personal.
Manuel insiste en que un principio ético es informar a sus clientes y que siempre se prepara para la posibilidad
de juicios largos; ambas cosas las confirma uno de los movimientos más notables de los años 90. En un yermo
ambiente de acción sindical, un amplio grupo de profesores jubilados iniciaron una demanda por rescatar el
derecho a la jubilación dinámica que sindicato y gobierno les conculcaba. La demanda y juicio inició en 1993
y una de las dirigentes escribió:
Para esto, los maestros jubilados decidimos explorar una nueva vía de lucha contra la Ley del
ISSSTELEON: la vía jurídica. Nos dimos a la tarea de buscar abogados laborales que nos
asesoraran al respecto. Después de acudir a varios despachos de abogados, elegimos el despacho
del licenciado Manuel Magallanes. (…) El Lic. Magallanes se comprometa elaborar la demanda
que después puso a consideración de los jubilados. (…)
Con la participación del licenciado Magallanes y el apoyo solidario de Jubilados en Lucha se
interpusieron 15 demandas de amparo masivas, durante once años consecutivos, una y a veces dos,
por cada una de las generaciones de jubilados comprendidas entre los años 1995 y 2005 (Pérez,
2017, pp. 393 y 400).
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El movimiento de los jubilados triunfó en 2005, la fórmula de Magallanes y la decisión de los demandantes
obligó al Estado a respetar el derecho adquirido: cuando hicimos el compromiso de trabajar juntos quedó claro
que se iba manejar el aspecto jurídico, en los tribunales, pero también la presión política y sindical, si se podía
aprovechar el sindicato. No contaron con el apoyo del sindicato, pero este sector del magisterio jubilado se
movilizó intensamente en el estado y en la capital del país, y funcionó.
En ese transcurso Magallanes ha seguido trabajando en su despacho, en el cual siempre ha acercado a jóvenes
abogados tratando de compartir su método, su ética, su entusiasmo por estar siempre actualizado en términos
de leyes. Realmente al escucharlo se nota que hubiera sido un excelente maestro universitario.
Y atestigua la disminución de los conflictos colectivos, sabe que las derrotas hacen cultura:
He visto pocos movimientos (…) Eran pugnas ínter-gremiales. Era CTM contra Independientes, o CTM contra
CROC, pero siento que se corre la voz de que no tiene caso que te involucres porque al final vas a perder y
vas a quedar en la calle y no te van a reconocer los derechos. Entonces como un aplastamiento así de hecho a
las aspiraciones de la democracia sindical. Hace años no veo esos movimientos.
Le hice notar una especie de “incongruencia” en su visión de desventaja y derrota obrera y sin embargo seguía
tomando casos de defensa grupal y responde:
Me convencían, de que había injusticias y lo que sé de las leyes… ¡Todas las leyes al servicio del trabajador!,
pero, pero a veces ha habido necesidad en los mismos tribunales o en palacio de gobierno de resaltar que se
está cometiendo una injusticia. Entonces en esa medida, en esa medida, te pones un... unas barreras que no ves
consecuencias y órale, órale es la justicia, tiene la razón de su lado, debe hacérsele justicia y adelante.
Las derrotas llenas de despidos, de huelgas rendidas, y las no pocas traiciones de líderes sindicales marcaron el
fin de una coyuntura en la que hubo aprendizajes y posturas de todo tipo: desde militantes obreristas que se
retiraron del activismo sindical sin voltear atrás y su experiencia la aprovecharon para ingresar a la vía partidista
electoral haciendo carrera política en las instituciones de gobierno, otros se dedicaron a sus proyectos personales
y profesionales, unos más se mantuvieron a la expectativa de cómo volver a organizarse, aunque la reflexión
crítica no ha sido el aspecto más fuerte.
Y Manuel hace su propio balance de los resultados de la movilización obrera. Y señala algo que no hicimos ni
como universitarios ni como militantes políticos, analizar para comprender:
A ver, hay un efecto colateral de los movimientos en los que he participado y es que cuando se da la lucha,
cuando se da la confrontación tanto en la empresa, en la fábrica como en los tribunales, la inconformidad que
manejamos en el litigio sí ha propiciado, ya ha generado que al interior de las empresas se den cambios para
las gentes que se quedan. Lo que nosotros buscábamos a través de la lucha legal-sindical-política para quienes
participaron directamente que no se logró. Pero sin embargo a la gente que se queda se les otorgan
beneficios, aunque también durante el curso del proceso el patrón no deja de decirle a las gentes que están
dentro de las empresas: véanlos como andan por alborotadores por rebeldes, muertos de hambre… así es que
ustedes no quieren verse en esta situación así es que doblan las manos, dobléguense, resígnense. O sea, era
una situación muy especial que si en su tiempo nos hubiéramos preocupado por hacer un análisis de cómo les
fue a los que salieron y cómo les fue a los que se quedaron, sería interesante.
Colofón
En las últimas entrevistas Manuel andaba muy emocionado por las demandas que ahora estaban
ganando: Ahorita tenemos al ISSSTELEON, ¡válgame! a “punto de quiebre”, así entrecomillado, pero por
todos los juicios que estamos ganándole para viudos, para que les aumenten el porcentaje de jubilación a los
varones, jurisprudencia y todo....
Si pasan por las tardes por su despacho en el centro de Monterrey siempre verán a personas en espera de ser
atendidos, sus “clientes”, a los que este abogado les ha dedicado toda su vida como defensor laboral. A sus 83
años, me dice recientemente que le fui a platicar que escribiría un artículo a partir de las entrevistas realizadas,
¡Todas las leyes al servicio del trabajador! La experiencia a contracorriente de un abogado laboral en Monterrey, México.
Lylia Palacios. [53 -78]
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que ya está preparando su salida, ya va menos a los tribunales, va delegando en sus jóvenes asociados más tareas
(y son jóvenes porque su política ha sido prepararlos para que se ganen su propia certera de clientes y se
independicen), él va recapitulando y tratando de que pongamos en papel su experiencia, él no lo dice, pero su
contribución para es ese aporte valioso para la memoria social y la reflexión política en esta ciudad.
Magallanes es más humilde, se queda con el gusto de haber sido congruente.
(Mi) vida profesional ha sido diferente al común de los abogados porque me he guiado por valores, por
principios. Una satisfacción es que cuando encuentro a quienes fueron clientes en la calle, con gusto nos
saludamos, nos abrazamos, a diferencia de otros abogados que cuando encuentran a clientes y los ven a 100
metros de distancia le sacan la vuelta, no saludan, porque los traicionaron o vendieron sus intereses. Y yo he
cuidado mucho la lealtad, la lealtad con mis clientes.
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Commons. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
Fecha de recepción: 20 de agosto.
Fecha de aceptación: 01 de octubre.