Voces Recobradas. Revista de Historia Oral/44 (12/2024)
ISSN 1515 - 1573 | RNPI 5229484
El camino hacia la profesionalización de la Enfermería y la fecunda experiencia de
“La Escuela 7 de Mayo de la
Fundación Eva Perón”
Aproximaciones cuantitativas y cualitativas
Damián A. Cipolla
Universidad Nacional de Luján
Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón
Email:
damiancipolla@yahoo.com.ar
Palabras claves: Escuela 7 de Mayo, Enfermería, Fundación Eva Perón.
Resumen: El camino hacia la profesionalización de la Enfermería y la fecunda experiencia de
“La Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón”. Aproximaciones cuantitativas y cualitativas.
En 1946 llega a la presidencia el general Juan Domingo Perón; este nuevo gobierno apuntó a ampliar los derechos a todos los habitantes de la nación argentina. Dentro de la nueva estructura estatal, la dirección de la Secretaría de Salud Pública quedó a cargo del Dr. Ramón Carrillo, quien promovió una transformación en el ámbito sanitario del país.
A partir de esto, nos proponemos estudiar el papel de la enfermería en relación a la situación de la profesión médica y el desarrollo de la misma vinculada a la presencia del Estado. Es necesario resaltar que durante los primeros gobiernos peronistas, el reconocimiento de la enfermería y su desarrollo cobrarían renovados impulsos por su formación. Este artículo apunta a trabajar la Escuela de Enfermeras 7 de mayo de la Fundación Eva Perón a partir de los registros que se encuentran en el acervo del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón (INIHEP); además de las entrevistas desarrolladas a ex alumnas de dicha escuela, testimonios que forman parte del Archivo de Historia Oral del INIHEP.
Teniendo en cuenta los aportes brindados por los estudios de género sumado a los de la historia social de la salud y enfermedad, apuntamos a observar: por un lado, las características que tuvo la organización y matrícula estudiantil de la Escuela 7 de mayo, y por otro, el intento de transformación del rol de las enfermeras observado en la formación de las estudiantes de la Escuela 7 de mayo y las acciones llevadas adelante por las mismas.
Keywords: May 7 School, Nursing, Eva Perón Foundation.
Abstract: The road towards the professionalization of nursing and the fecunda experience of “the May 7 School of the Eva Perón foundation”. Quantitative and qualitative approaches.
In 1946, General Juan Domingo Perón became president; this new government aimed to expand rights to all inhabitants of the Argentine nation. Within the new state structure, the direction of the Ministry of Public Health was headed by Dr. Ramón Carrillo, who promoted a transformation in the country's health sector.
From this, we propose to study the role of nursing in relation to the situation of the medical profession and its development linked to the presence of the State. It is necessary to highlight that during the first Peronist governments, the recognition of nursing and its development would gain renewed impetus for its training. This article aims to work on the May 7 School of Nursing of the Eva Perón Foundation based on the records found in the collection of the Eva Perón National Institute of Historical Research (INIHEP); in addition to the interviews carried out with former students of said school, testimonies that are part of the INIHEP Oral History Archive.
Taking into account the contributions provided by gender studies added to those of the social history of health and illness, we aim to observe: on the one hand, the characteristics of the organization and student enrollment of the May 7 School, and on the other hand, another, the attempt to transform the role of nurses observed in the training of the students of the May 7 School and the actions carried out by them.
Palavras-chave: Escola 7 de Maio, Enfermagem, Fundação Eva Perón.
Resumo: O caminho para a profissionalização da Enfermagem e a fecunda experiência da “Escola 7 de Maio da Fundação Eva Perón”. Abordagens quantitativas e qualitativas.
Em 1946, o general Juan Domingo Perón tornou-se presidente; Este novo governo teve como objetivo ampliar os direitos a todos os habitantes da nação argentina. Dentro da nova estrutura estatal, a direção do Ministério da Saúde Pública foi chefiada pelo Dr. Ramón Carrillo, que promoveu uma transformação no setor saúde do país.
A partir disso, propomos estudar o papel da enfermagem em relação à situação da profissão médica e seu desenvolvimento vinculado à presença do Estado. É necessário destacar que durante os primeiros governos peronistas o reconhecimento da enfermagem e do seu desenvolvimento ganhariam renovado impulso para a sua formação. Este artigo tem como objetivo trabalhar a Escola de Enfermagem 7 de Maio da Fundação Eva Perón a partir dos registros encontrados no acervo do Instituto Nacional de Pesquisas Históricas Eva Perón (INIHEP); além das entrevistas realizadas com ex-alunos da referida escola, depoimentos que fazem parte do Arquivo de História Oral do INIHEP.
Levando em conta as contribuições dos estudos de gênero somados aos da história social da saúde e da doença, pretendemos observar: por um lado, as características da organização e matrícula estudantil da Escola 7 de Maio, e por outro Por um lado, por outro, a tentativa de transformação do papel das enfermeiras observado na formação dos alunos da Escola 7 de Maio e nas ações por eles realizadas.
Las diversas interpretaciones en torno a la Enfermería: ¿Oficio o profesión?
Numerosas investigaciones (Barrancos: 2014) dan cuenta de la diferencia preexistente en las funciones y labores entre los sexos en el ámbito sanitario; puntualmente en el siglo XX, se les otorgó a las mujeres el papel de cuidadoras y asistentes aunque la medicina se abrió como un campo científico en el cual se observan, a principio de siglo, a las primeras universitarias médicas egresadas (Lorenzo: 2012)1. Por otra parte, dentro de las profesiones de la salud, la enfermería fue un oficio ocupado por mujeres identificándose con la abnegación y el sacrificio.
Hacia fines del Siglo XIX, una expansión del sistema benéfico determinó la ampliación de la base social en torno al perfil de reclutamiento, rompiendo con el elitismo y en respuesta a las demandas sociales que se encontraban en permanente expansión. Esto generó la extensión a la incorporación de mujeres de sectores medios y populares que terminaron desarrollando actividades de asistencia, cuidado y curación; viendo en ellas, la posibilidad de una salida laboral potable. Las labores asistenciales y de cuidado desarrolladas por mujeres no exigían muchas veces formación, desarrollándose estas acciones de manera empírica. Sin embargo con el correr del tiempo comenzaron lentamente a demandarlos saberes específicos o algún tipo de capacitación. Ana Laura Martin y Karina Ramacciotti (2016) sostienen que “este proceso de aprendizaje y formación se realizó en un campo masivamente masculino: el de la medicina.” Las autoras argumentan que las mismas razones que alejaban a las mujeres del mundo del trabajo, las acercaban y las consideraban casi imprescindibles en algunas tareas y bajo condiciones precisas. En el ámbito sanitario se agregó a las nociones de género que definieron trabajos y ocupaciones razonables para las mujeres y aquellos inapropiados para ellas, otro elemento que reforzó la subordinación: la organización jerárquica de saberes que se tradujo en posiciones diferentes según la capacitación y el tipo de formación.
En este punto es fundamental destacar que los aportes de los estudios de género les ha permitido a las autoras profundizar sobre la delimitación de los posibles espacios de acción para las mujeres y los varones, teniendo en cuenta las capacidades para convivir, negociar y resistir dentro de los paradigmas preestablecidos en el seno de la sociedad.
María Pozzio (2012) en su investigación Análisis de género y estudios sobre profesiones: propuestas y desafíos de un Diálogo posible -y alentador- plantea estudiar los vínculos entre el género y las profesiones fundamentalmente en torno a las limitaciones que sufren las mujeres en el desarrollo profesional al imponerse un techo de cristal o las relaciones entre roles de género e identidades referentes a la construcción de los ámbitos profesionales vinculados a la constitución de espacios de géneros. Por lo tanto, las diferentes valoraciones, las tareas, los roles y las cualidades atribuidas a los sexos, postulan las diferencias existentes en las construcciones culturales, sociales y simbólicas entre lo masculino y lo femenino que evocan a la representaciones de los conceptos normativos manifiestos en las relaciones sociales de poder. En esta situación la autora manifiesta la preocupación en el ámbito académico por el surgimiento de un saber experto en manos de varones.
Carole Pateman (1995), en su obra El Contrato Sexual toma como premisa que todas las relaciones sociales libres se encuentran enmarcadas en un contrato social, aunque estos vínculos se encuentran entrelazados también por un contrato sexual. El contrato social se presenta como una historia de libertad mientras que el contrato sexual representaría la sujeción femenina. Por lo tanto, “la libertad civil no se puede entender sin la mitad despreciada de la historia la cual revela cómo el derecho patriarcal de los hombres sobre las mujeres se establece a partir del contrato. La libertad civil no es universal. La libertad civil es un atributo masculino y depende del derecho patriarcal.”
La legislación se constituirá en un recurso ideológico introducido a posterioridad del establecimiento de ciertas pautas culturales, como se generaría en la medicina popular. En este punto, legislar establece el legalizar e instruir asociado a la remuneración y a la práctica dominada por varones, destacándose el predominio de los saberes en la figura del médico. Esta legislación y sus particularidades cumplimentarían y formalizarían la incorporación de estereotipos que regulan las relaciones sociales2 (Ramos Escardon: 1997).
El ámbito de la salud parece sintetizarse a la medicina científica, donde se instruye sistemáticamente a través de la educación formal y se constituye en la única legalmente autorizada para ser practicada mediante profesionales formados para ese fin. El hecho es que solamente se reconoce la validez de los métodos curativos de aquellos que se encuentran reglamentados y caracterizados por la medicina académica, formal e institucionalizada; desprestigiando todos los saberes curativos empíricos (Morales: 1999). La tensión se presenta en el origen de los conocimientos sobre los saberes curativos que poseen los diferentes actores dentro de la sociedad y que se encuentran presentes en el conjunto de prácticas enraizadas en la cultura.
Catalina Wainerman (1990) ha estudiado la representación construida socialmente de la enfermería en la República Argentina, la cual se encuentra asociada a una labor femenina vinculada como sinónimo de determinadas tareas: higienizar, cuidar, curar, ayudar, confortar. Por lo cual, interpreta que la enfermería es una ocupación mayoritariamente femenina. Además indaga en el concepto de enfermería como ocupación, las percepciones que se desempeñan en ella y las motivaciones que llevaron a estas personas acercarse a la misma. Wainerman (1994) destaca que el rol otorgado a la enfermería apunta a identificarla como una actividad de colaboración. En este punto, señala la existencia de múltiples enunciados que apuntan a un significado común que rotulan la subordinación de la actividad, como son las circunscripciones en las cuales surgen limitaciones de dependencia formal; además del carácter de subordinación establecido en la relación asimétrica entre el médico y la colaboración de las enfermeras. El ejercicio de la enfermería desde la perspectiva médica expresa a las claras el propósito de sus actividades: un conjunto de acciones orientadas a la atención a las personas enfermas y a la conservación de los sanos. Wainerman (1990) destaca que estas características definen a la enfermería como una actividad de asistencia, observando y controlando los signos vitales, además de los síntomas del paciente; cuidar su confort e higiene, suministrar los medicamentos, desarrollar curaciones, cambios de vendajes, entre otras intervenciones.
El aporte de dicha investigación se orienta a demostrar el número insuficiente del personal de enfermería. En lo que respecta a la década de 1940, señala que en la República Argentina se reconoció formalmente a un conjunto de trabajadoras dentro de la enfermería que se habían formado empíricamente y que le otorgaron las matrículas correspondientes. Destaca que esta situación respondía al reconocimiento de abundantes casos y la necesidad de institucionalizarlas. Además enfatiza que a estas personas dentro de la actividad laboral se las conocía como enfermeras empíricas.
Por su parte, Ana Laura Martin (2012) señala que se ha construido conceptualmente una asociación histórica en torno al ejercicio de la enfermería y las mujeres llegando a considerar la existencia de una relación naturalizada. En este punto, destaca el vínculo que se estrecha socialmente en la representación de lo maternal como natural en contraposición de la imagen de la mujer trabajadora. En el caso de la enfermería, a principios del siglo XX, se la consideró como la extensión de la labor doméstica y maternal aunque se convirtió en una “profesión atajo” donde confluyen el mundo femenino y el mundo laboral.
Las ideas en torno a la división de trabajo existentes dentro del mundo de la salud expresan a las claras una fragmentación, donde los varones bajo la figura de los médicos ostentan el conocimiento científico mientras que las mujeres representadas en las enfermeras manejan el campo de lo empírico. Bajo esa premisa, la formación de las enfermeras se orientó a los saberes aprendidos vinculados más a sus conductas y aptitudes. Se entendía por entonces, que la labor desarrollada por estas mujeres eran más bien domésticas basadas en procedimientos, conocimientos y técnicas aprendidas. El rol que se les atribuye a las mujeres se encuentra ligado al cuidado que, desde la perspectiva patriarcal, no demanda calificación ni tareas específicas. Por lo tanto, esta producción científica apunta a profundizar la temprana feminización de la enfermería y su asociación a la enseñanza moderna de la profesión. Martin profundiza en los cambios que se generan en la instrucción de la enfermería y el progresivo interés de las autoridades por proyectar la profesionalización, visibilizando las rupturas y continuidades manifiestas en el período concerniente a las últimas décadas del Siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
Por su parte, Karina Ramacciotti y Adriana Valobra (2015) analizarán el proceso de feminización y de profesionalización de la enfermería en la Argentina entre 1940 y 1950. El incremento de la participación femenina en el mercado laboral significó, para las autoras, la feminización del mismo. Destacan que se puede dividir en dos formas de segregación: una vertical, que significa la diferenciación entre las potenciales aspirantes a un puesto de conducción, es decir una jerarquización; y otra horizontal, se refiere al marco sexuado y estereotipado por las pautas culturales de los ámbitos laborales; esto determinó la visión de la socialización de los varones3 y las mujeres o las posibilidades de acceder al mundo del trabajo. No fue fácil el camino de las mujeres en el mundo profesional vinculado a la enfermería, dado que se consolidó la noción de unir a la mujer con el cuidado hacia el otro. Las actitudes de cuidado, abnegación, de amor se encontraban asociadas a las acciones desarrolladas en el ámbito doméstico; por lo cual terminaban excluyendo a las mujeres de determinadas tareas y puestos.
De este modo, se abrió un nuevo campo laboral en el que las mujeres acudieron en busca de puestos de trabajo. Numerosas mujeres aceptaron ocupar cargos de enfermeras, mucamas, visitadoras o secretarías en los servicios hospitalarios atraídas tanto por un exiguo salario o por la esperanza de obtener un cargo efectivo en algún momento (Ramacciotti - Valobra: 2015).
Estas actividades se las asocia al sacrificio y las intervenciones de las mujeres como propias de sus condiciones naturales, por lo cual se desvalorizan sus tareas y por ende se menospreciaban su capacitación e incluso sus derechos laborales.
Por su parte, en las décadas de 1940 y 1950 se produce una expansión de los puestos laborales en relación a la enfermería; esto se debe a las políticas sociales promovidas desde el Estado como el incremento en el número de hospitales o las campañas sanitarias. La lógica de racionalización y de planificación por parte del Secretario Ramón Carrillo buscó incrementar el número del personal de la salud, dado que era una necesidad aumentar el número de enfermeras. Las autoras, basándose en Peter Ross (1990), argumentan que en 1946 existían ocho mil enfermeras que se encontraban en servicio mientras que para 1953 la cifra se incrementó a dieciocho mil. Sin embargo, durante este periodo fue difícil romper ciertos posicionamientos hegemónicos en torno a la enfermería; la relación complementaria que poseía con el médico ha perdurado. “La inclusión de estas mujeres en ese universo aséptico, racional, higiénico, saludable, jerárquico y disciplinado se realizó de modo complementario, no igualitario, y por lo tanto subordinado a esa figura masculina del médico” (Ramacciotti - Valobra: 2015).
La breve historia de la Escuela 7 de Mayo de la Fundación Eva Perón
Durante 1943, por medio del decreto Nº12.3114, la Sociedad de Beneficencia pasó a depender de la Dirección de Salud Pública y Asistencia Social dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. De dicha institución dependían diversos hospitales y dentro de los mismos existían diferentes escuelas de enfermería.
El 6 de septiembre de 1946, a través del dictamen del Decreto 9414/46, la Sociedad de Beneficencia quedó intervenida, por el cual recae la labor de coordinar este proceso al Doctor Armando Méndez San Martín. A partir de abril de 1948, las autoridades de la Sociedad de Beneficencia establecieron que todas las escuelas de enfermería existentes en los diversos establecimientos dependientes del organismo pasarán a dictarse en un sólo centro educativo y se dispuso que en la Casa Cuna funcionaría un internado.
Para llevar adelante la implementación de los cambios en la escuela existente en el Hospital Rivadavia, en la Maternidad Ramón Sardá y la Casa Cuna, Méndez San Martín encargó la tarea a Teresa Adelina Fiora, hasta ese momento secretaria de la Escuela de Enfermeras de la Maternidad Sardá.
En menos de un año se organizó la nueva Escuela de enfermeras que llevó el nombre María Eva Duarte de Perón. Teresa Fiora se convirtió en su regente y, con el total apoyo de Méndez San Martín, se ocupó de la organización administrativa mientras que la organización de la metodología y didáctica fue encargada a un grupo de médicos, encabezado por el Director Doctor Heriberto Mascheroni y el Doctor Jorge Albertelli. Este equipo de profesionales delinearon los planes de estudios en los cuales reflejaron los primeros cambios, alcanzando algunas metas propuestas por la Secretaría de Salud Pública.
- En Primer Año: Anatomía y Fisiología, Higiene y Epidemiología, Defensa Nacional y Calamidades Públicas, Semiología y enfermería, Biología, Patología General y Terapéutica.
- En Segundo Año: Cirugía, Terapéutica, Primeros Auxilios, Enfermería Médica y Quirúrgicas, Obstetricia y Puericultura.
- En Tercer Año: Obstetricia y Ginecología, Dietética, Infecciosas, Puericultura, Neurología y Psiquiatría, Medicina Social5.
Para finalizar su formación, las alumnas debían cumplir con la residencia o prácticas hospitalarias.
Además se planificó la posibilidad de desarrollar perfeccionamientos a través del dictado de especialidades como Auxiliar de Hemoterapia, Identificación al Recién Nacido, Auxiliar de Anestesista, Secretariado de Sala, Neurología y Psiquiatría, Instrumentadora en Cirugía, Ayudante de Laboratorio Clínico, Auxiliar de Radiología y Fisioterapia, Puericultura, Transfusoras, Higienista y Asistente Dental.6
Por otra parte, las alumnas de la Escuela de Enfermeras contaron con clases de conducción de vehículos; poseían a su cargo unidades del cuerpo de emergencias como motocicletas, ambulancias hospitalarias, ambulancias equipadas para operaciones de urgencias, unidades Jeep con equipo oxigenoterapia y anestesias; además de los camiones para el traslado de personal médico y enfermeras.
La Escuela de Enfermeras se integró a la Fundación Eva Perón recién el 13 de septiembre de 1950, cambiando su nombre por el de 7 de Mayo. El 3 de junio de 1952 es oficialmente reconocida por el Ministerio de Salud Pública a través de la Resolución Nº 46.733. Durante el mismo año, se produce el cambio de su Regente, la Señora Teresa Fiora, quién es desplazada y se incorpora en dicho cargo a la Señora María Eugenia Álvarez. Así mismo, para 1953, falleció su Director el Doctor Heriberto Mascheroni ocupando su lugar el Doctor Eduardo Rodríguez Bazo.
La Escuela de Enfermeras 7 de mayo mantuvo su funcionamiento hasta diciembre de 1955, momento en el cuál se pasó a disponibilidad a la Regente y a todas las Enfermeras Instructoras, responsables de los internados, según el Boletín Informativo del Instituto Nacional de Acción Social7.
La Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón a través de su acervo documental
A continuación se ha realizado una minuciosa recopilación de datos relativos a: 1°-La matrícula Estudiantil de la Escuela, clasificada por: Ingreso, Egreso, desgranamiento del alumnado y el índice etario de las inscriptas; índice de las matriculadas Activas y Pasivas, Procedencia y Nacionalidad. 2°- Al funcionamiento de la escuela, clasificada por: organización y planes de estudios.
Ingreso, Matriculación y Egreso del alumnado:
De las variables que abordaremos, en primera instancia, focalizaremos en la evolución del índice de matriculadas de la Escuela 7 de Mayo de la Fundación Eva Perón entre el periodo 1950-1955.
Gráfico N°1
Cuadro: elaboración propia.
Las cifras plasmadas en el Gráfico N°1 revelan un hecho que pueden resumirse de la siguiente forma: 1°- El índice de las alumnas matriculadas fue en incremento en el periodo 1950-1954, 2°-No obstante, nos surgen interrogantes como: A) Por un lado, ¿cuáles fueron los medios de reclutamiento de las estudiantes que conformaron la escuela 7 de mayo?; B) Por otro, ¿cuál es el índice de deserción dentro de esta escuela? y ¿cuál es el motivo de la caída de la matrícula en 1955?
Gráfico N°2
Cuadro: elaboración propia.
Dentro de los registros de las estudiantes de la Escuela 7 de mayo debemos señalar que el universo establecido como Estudiantes Matrículas se puede diferenciar dos grupos importantes: las alumnas matriculadas activas y las alumnas matriculadas pasivas. Dentro del conjunto del alumnado matriculado se consideran ‘estudiantes activas’ aquellas que se encuentran inscriptas y cursando las asignaturas dictadas en la Escuela de Enfermeras; por lo tanto poseen el derecho de participar de las actividades de formación, de servicios y extensión que ofrece la Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón. Las ‘estudiantes pasivas’ se constituirán en aquellas alumnas que han abandonado el ciclo de formación y no podrá ser beneficiaria de los servicios mencionados anteriormente.
Es por ello, que el entrecruzamiento de los guarismos de alumnas activas y pasivas nos permite extraer algunas aproximaciones en torno al índice de deserción que sufrió el estudiantado de la Escuela 7 de Mayo (Ver Gráfico N°2). Los datos existentes confirman:
Que los indicadores de deserción registran que el mayor desgranamiento se presenta masivamente entre 1950-1951.
No obstante, el nivel de crecimiento de los indicadores de las alumnas activas muestra un sostenido crecimiento, destacándose el año 1952 al incorporarse masiva de mujeres provenientes de las diferentes provincias argentinas8.
El índice de crecimiento fue para 1950 un 11 % de matriculadas, alcanzando un punto máximo de 21% en 1954. Esta situación puede ser la resultante de diversas acciones emprendidas como medio de difusión de la escuela de enfermera. Tradicionalmente en las experiencias registradas de las escuelas de enfermeras de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal demuestran que las fechas de inscripción se difunden mediante la prensa; periódicos de tirada nacional como Democracia, La Prensa, La Nación donde publicitaban los requisitos de ingreso. Dentro de los mismos se establecía un conocimiento mínimo, exigiendo hasta tercer año o en su defecto haber completado el nivel primario, es decir sexto grado además de un examen de ingreso y un control médico.
Esta política de reclutamiento nos permite comprender el salto cualitativo observado en el año 1952 como se observa en el Gráfico N°3. Esta situación se la puede atribuir a diversas circunstancias: reforzamiento en las políticas de reclutamiento y mejoras en infraestructuras para alojar a las potenciales alumnas que lleguen de las diversas provincias argentinas.
Gráfico
N°3
Cuadro: elaboración propia.
Es por ello, que en la historia institucional de la Fundación Eva Perón se puede observar la creación del internado de Ezeiza de la Escuela 7 de mayo durante el año 19529. La incorporación de esta estrategia impulsada por la Fundación orientada a la creación de internados apunta a consolidar el índice de estudiantes matriculada provenientes de las provincias argentinas10. Esta lógica provenía de la experiencia que se generó durante 1948 cuando la Sociedad de Beneficencia poseía a cargo diferentes establecimientos hospitalarios y se dispuso que todas las escuelas de enfermeras existentes bajo su dependencia pasarán a un sólo centro educativo y se estableció en la Casa Cuna el funcionamiento de un pequeño internado11. Este antecedente sentó las bases de una estrategia a replicarse.
La resultante de las acciones emprendidas por el reclutamiento y las estrategias aplicadas para mantener el índice de estudiantes matriculados quedan evidenciadas en los registros a través de la procedencia de las inscriptas. (Ver Tabla N°1).
Podemos suponer que la política llevada adelante para reclutar a las estudiantes tuvo que ser de gran alcance, no solamente por el número de inscriptas sino por la amplitud geográfica. Es por ello, que suponemos tuvo gran impacto en la población las publicidades referentes a la inscripción que se encontraban en los periódicos de mayor tirada a escala nacional12, sumado al aportes de las múltiples revistas existentes para la época, como es el caso de Mundo Peronista13. Es sumamente relevante destacar para la época, la importancia de la promoción sanitaria desarrollada en el conjunto de la sociedad,14 manifiesta a través del impacto en las actividades de vacunación y prevención de enfermedades emprendidas por el Tren Sanitario, fundamentalmente en el noroeste de nuestro país.15
Tabla
N°1
Cuadro:
elaboración propia.
Según los registros de la Escuela 7 de mayo, podemos apreciar que evidentemente las políticas aplicadas para ampliar y sostener a las inscriptas provenientes de las provincias argentinas se sostuvieron en el tiempo, incorporando a las estudiantes matriculadas activas de una forma sólida. Este proceso es acorde con las transformaciones en la organización de la propia escuela, la incorporación de los internados en Ezeiza en 1952 y en los policlínicos Presidente Perón ubicado en Avellaneda y el Evita sito en Lanús permitiendo ampliar la capacidad de alojamiento para estudiantes matriculadas activas provenientes del Interior del país.
(Ver Tabla N°2)
Tabla N°2 Distribución de alumnas matriculadas activas según Domicilio de Origen.
Cuadro:
elaboración propia
Teniendo en cuenta los índices proporcionados por el censo poblacional de 1947, podemos enfatizar el incremento de habitantes que tuvo el país desde su último relevamiento en 1914 focalizando geográficamente en el área metropolitana16.
Para analizar la distribución de la Provincia de Buenos Aires utilizaremos los datos e índices demográficos provenientes del Censo Nacional en el marco del contexto socio-histórico producido a través del tiempo. La gran heterogeneidad en la distribución poblacional relacionado con los procesos históricos han delineado el poblamiento como resultante de los sucesivos modelos de acumulación que impactaron en la ubicación estratégica de asentamientos e infraestructura más desarrollada en algunas regiones más que otras. Por otro lado, el proceso de urbanización es un fenómeno social que posee una dinámica propia que se visibiliza en sus características representadas en aspectos sociales, económicos (JORGE: 1986), políticos, culturales, entre otros. Este proceso se produce paralelamente con las oleadas migratorias que desde la década de 1930 se viene desarrollando en la República Argentina; estos movimientos poblacionales que provenían de las provincias se encuentran motorizados por diversas circunstancias entre ellas la búsqueda de una fuente de ingreso. Por su parte, Alfredo Lattes (2007) sostiene que la incorporación de los factores generados por el aumento de las unidades productivas y la transformación de sus estructuras sectoriales y espaciales ha impactado directamente en el incremento de la producción y el consumo. Estas transformaciones repercuten en la cantidad, la composición y distribución espacial de los puestos de trabajo que se vio reflejado en los movimientos migratorios internos de extranjeros y nativos. Indudablemente la migración es uno de los factores del proceso de producción y reproducción de la fuerza de trabajo, reflejado además en la redistribución territorial de la población que se adaptó a arreglos espaciales de diversas actividades económicas. Por otra parte, las migraciones son fenómenos sociodemográficos que se encuentran determinados por las transformaciones históricas de la sociedad y sus estructuras productivas. Es por ello, que las migraciones se dan en un tiempo y espacio determinado proporcionándoles características propias a cada proceso.
Si bien las migraciones se ha conceptualizado de diversas formas de acuerdo a distintos enfoques y contemplando las características de la sociedad y sus cambios; entendemos a la migración como un cambio de lugar de residencia habitual de una persona a largo plazo y por ello se la diferencia de los movimientos temporales, estacionales o de corta duración17.
Siguiendo los aportes brindados por el Censo del Año 1947, la relocalización territorial de la fuerza de trabajo a escala nacional fue centrípeta, teniendo como foco Buenos Aires. Sin embargo, podemos observar en dichas cifras que un determinante principal en estos flujos migratorios ha sido la dinámica de ocupación laboral, lógicamente asociada los establecimientos productivos, talleres y fábricas (JORGE: 1986). Las localidades de la Provincia de Buenos Aires donde se puede observar los índices poblacionales más altos son Avellaneda, Cuatro de Junio (Actual Lanús), Gral. San Martín y La Plata. El aporte de estos índices nos hace pensar en el trazado espacial en el cual la Fundación Eva Perón construyó sus policlínicos y asociarlo a la ‘profesión atajo’.
Tabla N°3 Distribución de Alumnas Matriculadas Activas Bonaerenses según Domicilio de Origen.
Cuadro:
elaboración propia.
Desde la perspectiva de Pablo Dalle (2016), las sociedades que brindan amplias oportunidades de ascenso social poseen un sistema de estratificación social dinámico, a través del cual su estructura de oportunidades cambia a lo largo del tiempo en relación a las transformaciones económicas y sociales en las cuales se encuentran sumergidas en el transcurrir de los años. Por estas razones, focalizar en los cambios nos brinda las pautas de la movilidad social en una sociedad determinada relevando en dicho proceso el cambio social que se está desarrollando. Por lo tanto el análisis sobre la movilidad social en el tiempo nos permite comprender la dirección y los significados de los procesos de los cambios sociales que tienen lugar en un país. A través de las investigaciones empíricas sobre la movilidad social18 podemos destacar estudios de enfoques macrosociales que estudiaron la movilidad en relación con otras variables como el desarrollo económico-social o el auge y declinación de determinadas actividades económicas, el volumen y el impacto de los flujos migratorios, entre otros.
Cabe destacar que en los censos industriales desarrollados entre 1935 y 194619 Se puede vislumbrar un proceso de dispersión de las industrias; muchas de las pequeñas y medianas se encuentran como un sector en expansión durante este periodo. La producción industrial a lo largo de esta etapa se duplicó y a partir de 1943 las nuevas empresas tendieron a establecerse a través de capitales nacionales. Los rubros que abordaron estas industrias han sido: productos textiles, metalúrgicos y la fabricación de maquinarias o electrodomésticos (Brennan-Rougier: 2013) y geográficamente, dichas empresas se afincaron en el Gran Buenos Aires20, fundamentalmente en los partidos de General San Martín, Avellaneda, Cuatro de Junio (actual Lanús), sumado a los focos tradicionales de producción, como han sido los frigoríficos que se ubicaban en zona sur.
Por lo tanto, podemos suponer que siguiendo una lógica de gobierno en torno a políticas preventivas y sanitarias han ubicado las instalaciones de policlínicos en lugares donde el índice poblacional era alto; también podemos pensar que la presencia de los policlínicos creados por la Fundación Eva Perón en dichas localidades ha tenido una gran influencia en la región. Esta inquietud se nos presenta, sumado a la observación de la tabla N° 3 donde se detalla un muestreo sobre el asentamiento de aquellas enfermeras que vivían en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Entre los años 1950-1952 se resalta un predominio en las zonas norte y sur, localidades donde hemos destacado el establecimiento de talleres e instituciones industriales y a su vez la Fundación Eva Perón ha construido sus policlínicos como son el caso del partido de San Martín, localidad en la cual se encuentra el policlínico Eva Perón, en el caso de Avellaneda la existencia del policlínico Presidente Perón y en Cuatro de Junio la edificación del policlínico Evita.
Ahora bien, podemos entender que dichas instituciones puedan funcionar como un espacio de formación e inserción laboral para todas aquellas mujeres que provenían de los sectores medios y populares.
Si tenemos en cuenta el universo de las alumnas matriculadas según su índice etario, como lo expresa el Gráfico N°3, podemos observar el perfil que conforman las estudiantes de la Escuela 7 de mayo.
Gráfico N°3
Cuadro:
elaboración propia.
En el gráfico anterior, la mediana nos permite inferir que el acceso a la enfermería se presenta como una profesión atajo. En este punto, Ana Laura Martin señala que se ha construido conceptualmente una asociación histórica en torno al ejercicio de la enfermería y las mujeres llegando a considerar la existencia de una relación naturalizada. En este punto, destaca el vínculo que se estrecha socialmente en la representación de lo maternal como natural en contraposición de la imagen de la mujer trabajadora. En el caso de la enfermería, desde principio del siglo XX, se la consideró como la extensión de la labor doméstica y maternal aunque se convirtió en una “profesión atajo” donde confluyen el mundo femenino y el mundo laboral. Siguiendo esta lógica, se puede inferir que la posibilidad de estas jóvenes de incorporarse al estudio de la enfermería significó un mejor posicionamiento en la forma de inserción al mercado laboral.
Tomando en cuenta los cinco años en los cuales funcionó la Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón se puede observar cómo ha incrementado el número de jóvenes que ven en la enfermería un medio de ascenso social.
Gráfico N° 4
Cuadro:
elaboración propia.
De tal manera que la ampliación de la base social en torno al perfil de reclutamiento, se muestra en respuesta a las demandas sociales de permanente expansión, al incorporar a las mujeres de los sectores medios y populares que terminaron desarrollando actividades de asistencia, cuidado y curación; viendo en ellas la posibilidad de una salida laboral potable (Martín - Ramacciotti: 2016).
A través de los registros se puede conocer la evolución de los índices del desgranamiento, focalizando en la procedencia de las alumnas matriculadas pasivas (Ver Gráfico N°5).
Gráfico N°5
Cuadro:
elaboración propia.
Esto permite relacionar el crecimiento de deserción con áreas urbanas, brindándonos estos guarismos que destacan mayoritariamente la procedencia de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Es notable que los registros entre 1950 y 1951 sean los mayoritarios debido a que la Fundación Eva Perón no había puesto en marcha el internado en Ezeiza, creado en 1952, por lo cual aquellas mujeres que procedían de las diferentes provincias se asentaban en pensiones21 u hogares de familiares o amigos de la familia que se encontraban cerca de la Escuela7 de Mayo. Sin embargo, debe entenderse como una efectiva política de reclutamiento, al incrementar el número de ingresantes y sostenerla en todo el proceso de formación a través del tiempo.
Gráfico N°6
Cuadro:
elaboración propia.
Los motivos que se han esbozado en los registros en torno a la deserción constan de un 95% en el cual las estudiantes renunciaban y retornaban a sus hogares, un 3% quedaban libres tras no cumplimentar la asistencia al dictado de las clases, 1% no superaban los requisitos médicos y por último, 1% que abandonaba la escuela por diversos motivos22. Las argumentaciones que presentaban las estudiantes en muchos de los casos, se atribuían al distanciamiento que tenían con los miembros de sus hogares (Álvarez: 2010). Recordemos que entre 1950 y 1951, es el periodo con mayor desgranamiento en la matrícula de la Escuela de Enfermeras 7 de mayo (Ver Gráfico N°6); un motivo en el cual se puede inferir a través de la lectura de los registros donde se enuncian la procedencia las estudiantes fijaban o declaraban domicilios en Capital Federal o Gran Buenos Aires de pensiones o alojamientos23. La situación se va a revertir en 1952 con la creación del Internado de Ezeiza donde las estudiantes van a encontrarse más contenidas, no solamente por sus compañeras sino también por el acompañamiento brindado por las autoridades de la escuela (Álvarez: 2010).
Por lo tanto, como plasma el Gráfico N° 7, la brecha entre estudiantes activas y pasivas se amplía a partir del año 1952, esta situación muestra la predisposición del reclutamiento de estudiantes sumado a las políticas de estado al promover la salud en todos los ámbitos de la sociedad.
Gráfico N° 7- Distribución de Estudiantes de la Escuela 7 de mayo según su condición: Activas/ Pasivas
Cuadro:
elaboración propia.
En este punto se puede pensar que la experiencia de la Escuela 7 de mayo en torno a la profesionalización de las enfermeras ha contribuido de manera favorable: desde el reclutamiento de estudiantes, su inscripción y periodo de formación. También las estrategias promovidas desde la Fundación Eva Perón para evitar el desgranamiento evidentemente han tenido resultados efectivos. A esta situación se le suma el interés por insertarse en alguna institución que le brinde una formación y le proporcione una incorporación a un mercado laboral.
Incluso, desde otros países han participado de la experiencia de la Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón a través de la llegada de estudiantes de diversas naciones que se inscribieron para recibir la formación de enfermeras. (Ver Tabla N° 1 se detalla la cantidad en proporción a las inscriptas nativas). Por su parte, la presencia de alumnas extranjeras en la Escuela 7 de Mayo de la FEP es del 1% sobre el total de estudiantes inscriptas en el lapso 1950-1955.
Tabla N° 4- Estudiantes Extranjeras de la Escuela 7 de la Fundación Eva Perón (1949-1955)
Cuadro:
elaboración propia
La presencia de estas estudiantes nos permite inferir el grado de importancia que adquirió la experiencia argentina en materia de salud, indudablemente en la asistencia que prestará la República Argentina a través de la ayuda social en situaciones de catástrofes de determinados países latinoamericanos y la intervención que desarrollara la Fundación Eva Perón ha permitido desarrollar una difusión de la realidad peronista en el ámbito continental.
En lo que respecta a la ayuda social, la primera ayuda enviada por la Fundación Eva Perón fue a Ecuador producto de una catástrofe natural24, es aquí donde se apuntó a entablar un vínculo de solidaridad fraternal entre los países hermanos de Sudamérica. Se envió una enorme cantidad de medicamentos25 y toda clase de elementos de auxilio para socorrer a los damnificados. El gobierno puso dos aviones de la Fuerza Aérea Mercante Argentina (F.A.M.A) para el traslado de los suministros a la nación hermana26. Dentro de la comitiva, las enfermeras elegidas para el viaje a Ecuador fueron aquellas que se desempeñaban en el Hospital Rivadavia, que tuvieran formación en enfermería, es decir tituladas; además de poseer conocimientos en idiomas extranjeros. Las señoritas Evangelina Haydée Barzola, Amanda Allen, Luisa Komel, María Adosinda Revello, fueron seleccionadas como enfermeras e integrantes de las células mínimas de la Fundación Eva Perón27.
Un año más tarde, la Fundación Eva Perón envía ayuda social a Perú, Colombia, Venezuela y Panamá al sufrir un terremoto que devastó el territorio de cada nación. La asistencia en cada uno de los países duró alrededor de un mes y cada estancia de trabajo se encontraba acompañada de los envíos de ropa, alimentos, medicamentos y víveres que llegaban desde Buenos Aires (Álvarez: 2010)28. La delegación se encontraba compuesta por el Dr. Osvaldo L. Carena, la señorita Emilia Viglioglia, visitadora social de la Fundación; María Eugenia Álvarez, María Elena Krechevsky, enfermeras; y los señores Carlos S. Tanque, Eufemio O. Segura, Juan Minguez y Juan Swiecicki.
En todos los envíos de ayuda y las actividades de la Fundación en el exterior, los agregados obreros que se encontraban en las embajadas argentinas participaron activamente. El ejemplo de dignificación y abnegación hacia el prójimo transmitido por las enfermeras muestran a las claras el mensaje de la Nueva Argentina; comunicando a través de sus acciones la prédica transmitida por el General Perón y Evita29.
Por otra parte, la ayuda emprendida por la Fundación a otros países hermanos también motorizó internamente en el pueblo argentino el interés por participar en la ayuda. Se llevó adelante una ardua campaña de donación de sangre dirigida por la Fundación Eva Perón y el Ministerio de Salud de la Nación. Esta última institución conjuntamente con sus símiles establecimientos a escalas provinciales han desarrollado una cruzada social, como fue el caso de la actividad llevada adelante en el Teatro Argentino de La Plata, donde donantes voluntarios brindaron solidariamente su sangre para ayudar a los pueblos latinoamericanos. Las convocatorias se llevaron a cabo también a través de la radio, con una asistencia de más de trescientos voluntarios en el plazo de dos días30. Estas acciones también sirvieron para visibilizar la presencia de las enfermeras y que muchas mujeres sientan la posibilidad de estudiar en la Fundación como medio de ascenso social.
La Estructura de la Escuela 7 de mayo de Fundación Eva Perón
La Escuela de Enfermeras María Eva Duarte de Perón que inició su ciclo lectivo y de formación en 1949, utilizó las instalaciones del Hospital Rivadavia, el auditorio para el dictado de las clases teóricas y las salas para las prácticas. Por otra parte, se utilizaron las instalaciones de la Maternidad Ramón Sardá y la Casa Cuna, donde funcionó un internado pequeño para estudiantes31 . Recordemos que en 1948, las autoridades que habían intervenido a la Sociedad de Beneficencia habían establecido que todas las escuelas que se encontraban en los diversos establecimientos dependieran del organismo. Por lo tanto, se concentraron las escuelas de enfermeras existentes y se creó un nuevo plan de estudio a través del cual se evidencia la intervención del Doctor Ramón Carrillo. En menos de un año se organizó la nueva Escuela que llevó el nombre “María Eva Duarte de Perón”. Recién en 1950, pasó a la órbita de la Fundación Eva Perón, donde cambió el nombre por “7 de Mayo”; el 3 de junio de 1952 es oficialmente reconocida por el Ministerio de Salud Pública a través de la Resolución Nº 46.733.
Una vez incorporada la Escuela de Enfermeras a la Fundación Eva Perón, le proveyó un espacio propio para su funcionamiento, el antiguo Hogar de Alienadas que dependía de la Sociedad de Beneficencia se convirtió en la sede central en la calle Callao 1218 de Capital Federal. En dicho establecimiento en un principio se dictaban las clases teóricas, dado que contaba con un aula magna, con laboratorios y varias aulas, permitiendo el óptimo funcionamiento de tres turnos: mañana, tarde y vespertino. Posteriormente, las clases no solamente se dictaron en la sede central de la escuela sino también en las aulas magnas de los policlínicos construidos por la Fundación Eva Perón, significando una ampliación del dictado de las clases dando sentido al aumento de alumnas matriculadas activas.
Por otra parte, se evidenció el incremento de las alumnas matriculadas activas en el índice de estudiantes provenientes de las provincias expresado en los guarismos que reflejan en los internados. (Ver Gráfico N°8). De esta forma al conjunto de las estudiantes de la Escuela se las diferenció en “Alumnas Internas” y “Alumnas Externas”. Las alumnas internas eran aquellas que provenían del interior del país o del exterior. Las mismas se encontraban alojadas en el internado ubicado en Ezeiza; además quedaban a cargo de una persona responsable que se encontraba en Buenos Aires, sea familiar, amigo o conocido, donde quedaba registrado su domicilio. En caso de no contar con ninguna persona responsable, la Fundación solicitaba un permiso a la familia que debía encontrarse firmado por la policía federal, aclarando el otorgamiento del mismo. Es necesario resaltar que las alumnas podían ingresar con dieciséis años a la escuela, aunque con el permiso paterno llegaron a ingresar algunas alumnas con catorce años. El único contacto que tenían las alumnas del internado era a través de cartas o vía telefónica, pues solamente podían volver a su domicilio al finalizar el año de cursada. Las alumnas externas eran aquellas que cursaban y volvían posteriormente a su domicilio.
Grafico N° 8 – Distribución de Estudiantes Matriculadas Activas del Internado (1950-1955).
Fuente: elaboración propia.
El internado de la Casa Cuna se encontraba en el quinto piso del edificio y le brindaba la posibilidad de hospedaje de forma gratuita, además se le otorgaba enseñanza secundaria a la par de la formación en enfermería32. La Regente Teresa Fiora dispuso a tres celadoras para coordinar el funcionamiento del mismo: Amanda Allen, Haydée Evangelina Barzola y María Adosinda Revello; enfermeras graduadas en la escuela de enfermería del Hospital Rivadavia33.
Posteriormente y hasta 1955, la sede central de la escuela se trasladó a la calle Callao 1218, mientras que desde 1952 el internado funcionó en un complejo establecido en Ezeiza (Álvarez: 2010).. La Escuela de Enfermeras “7 de mayo”, desde esa fecha, fue dirigida por su Regente, la Señorita María Eugenia Álvarez, mientras que el internado que funcionó en Ezeiza tenía como Jefa a la Señora Amanda Allen, quién contó con la colaboración de preceptoras que coordinaban las diferentes actividades de las alumnas34. En el policlínico Evita se encontraba como jefa del Internado la Señorita Crescencia Ayurua; luego ocupó su cargo Manuelita Casas35. En el caso del Internado de Avellaneda se encontraba a cargo de Yolanda Alarcón36. Además prestaban ayuda alumnas internas de años superiores a la adaptación de aquellas alumnas ingresantes dentro del internado37. Las instalaciones ubicadas en Ezeiza se constituían de habitaciones individuales, contaba con un living y un comedor comunitario, además de contar con una biblioteca y una despensa; era todo un confort a disposición de las alumnas38. Los internados del policlínico Presidente Perón de Avellaneda y del policlínico Evita de 4 de junio – actual Lanús- se encontraban en el primer y segundo piso de cada hospital, equipados con todo el confort, de igual forma que en el internado de Ezeiza39.
Para 1952 terminó de ampliar la capacidad de alojamiento para alumnas internadas al incorporarse definitivamente dos policlínicos de la Fundación Eva Perón que contaban con camas para las alumnas de la Escuela que provenían del Interior del país, el Presidente Perón ubicado en Avellaneda y el Evita sito en Lanús40.
Los internados de los policlínicos no contaban con tantos espacios como existían en Ezeiza, con jardines o el complejo Los Chivatos41. Sin embargo, desarrollaban actividades físicas a través de las clases que dictaba un profesor en el patio de los hospitales42.
La Fundación Eva Perón le proveía de todos los útiles, libros, apuntes, vestimenta, calzados u otro elemento necesario para desarrollar su formación. Solamente se les solicitaba a las aspirantes que ingresaban que trajeran consigo tres juegos de ropa interior, un peine y un cepillo de dientes. El uniforme que brindaba la Fundación era una pollera azul, cuatro blusas- dos blancas para verano y dos celeste de abrigo-, una campera azul y un gabán azul marino. También les brindaban zapatillas y medias blancas.
La distribución etaria de las estudiantes que conformaban el internado demuestra el corte transversal se observa la mayor asistencia de jóvenes entre 16 y 21 años que provenían del interior como una profesión atajo, como lo hemos destacado anteriormente (Ver tabla N°5).
Tabla N° 5 Distribución por Estudiantes Matriculadas Activas Internas de la Escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón
Fuente: elaboración propia.
En lo que acontece al índice de inscriptas en los internados podemos observar un gran cambio en 1952 cuando se incorpora el internado de Ezeiza, recordemos que la incorporación del mismo permitió incrementar el número de camas para las potenciales estudiantes de las provincias argentinas. Por otra parte, el incremento de estudiantes fue en ascenso, dado por la inauguración de los internados en los policlínicos de Avellaneda y Lanús que incrementó el número de camas para las residentes del interior del país.
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N°6- Distribución de Estudiantes Matriculadas Activa de los
Internados según su procedencia. Fuente propia.
Desde sus inicios, la escuela poseía internados para aquellas personas que provenían desde lejos y necesitaban hospedaje. Sin embargo, con la creación del internado de Ezeiza se incrementó el número de alumnas internas, que provenían del interior del país; así como también alumnas extranjeras, que llegaban a la Argentina con una beca de la Fundación. Desde 1950 a 1955 se contabilizaron un total de 1083 internas argentinas provenientes de las diferentes provincias y de 14 alumnas internas extranjeras que provenían de Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia.
Las alumnas provenientes de países extranjeros eran hospedadas en los internados, y para que ser aceptadas en la Escuela debían poseer un tutor en la República Argentina; es por ello que en algunas embajadas firmaba como tutor el propio embajador, la esposa del mismo o, en determinado caso, el agregado cultural.
El plan de estudios y la formación de las enfermeras
En lo concerniente a los planes de estudios de las escuelas de enfermeras se puede observar una diferencia en la Escuela de Enfermeras María Eva Duarte de Perón que funcionó en las instalaciones del Hospital Rivadavia y la Maternidad Peralta Ramos entre 1949-1950. Recordemos que esta escuela heredó la estructura y la currícula de las Escuelas de enfermería de dichas instituciones que pertenecían a la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal y por lo tanto se inició un proceso de transformación en sus planes de estudios. Si tenemos en cuenta el plan de formación del Instituto de Maternidad Peralta Ramos, para 1932, el mismo contaba con siete asignaturas con una duración de dos años. Es por ello, que la existencia de la Escuela María Eva Duarte de Perón funcionó durante un periodo transicional, dado la implementación del proyecto sanitario promovido por el Dr. Ramón Carrillo desde la Secretaría de Salud Pública. Esto se puede observar en la cantidad de materias cursadas que presenta el programa de formación de la Escuela 7 de mayo y que las mismas encuadran en torno a la apertura social a través de las cuales ponían énfasis las acciones de la salud según el marco normativo promovido por el Estado. Recordemos que según el Dr. Carrillo, la salud debía ser garantizada como función del Estado Nacional a través de la Medicina Preventiva, Asistencial y Social, conjuntamente con la investigación de las causales de la enfermedad hasta el control de la misma. Se comienza a abandonar paulatinamente, la mirada biológica de la medicina para dar paso a un conjunto de variables que terminan constituyéndose en causales de enfermedades o en factores influyentes en perturbaciones anátomo-fisiológicas de la población. Por lo tanto hay que tener en cuenta todos los factores intervinientes como los psico-sociales y antropológicos-culturales.
En este punto, se debe tener en cuenta que las sociedades que se encuentran en evolución, como el caso de la República Argentina, se encontraban desarrollando un proceso de cambio social a través de las cuales sufren nuevas patologías derivadas de múltiples razones, entre ellas la tecnificación, las migraciones internas, la pérdida de los principios tradicionales, la disolución de la familia; este último problema se constituye en un elemento de crucial importancia dado el origen del núcleo de la sociedad. Tal es así que dichas transformaciones se reflejan en los contenidos curriculares de las escuelas de enfermeras dejando de manifiesto las necesidades imperantes en el seno de la sociedad en relación a las demandas sanitarias existentes en cada periodo (CARRILLO: 2005).
Tabla N°7- Distribución de las asignaturas correspondientes a los programas.
Fuente:
elaboración propia.
Por otra parte, desde la prensa se destacó que dentro de la formación de las enfermeras se encontraba el dictado de la asignatura ‘Defensa Nacional y Calamidades Públicas’ otorgándole relevancia por los desastres naturales sufridos recientemente en el territorio, como fue el caso del terremoto de San Juan. Recordemos que la ciudad de San Juan fue declarada zona militar desde el 16 de enero al 5 de febrero de 1944, dictaminando el levantamiento de dicha promulgación. En cuanto a las primeras atenciones debemos señalar que el Hospital Rawson se encontraba parcialmente destruido producto del temblor, dejándolo deshabilitado para la atención; cientos de heridos fueron trasladados a la Provincia de Mendoza (Acuña: 2004). El impacto de la catástrofe del terremoto fue inmenso, en los quince días posteriores al mismo se pudo evidenciar la gravedad; se atendieron mil trescientos cuarenta heridos, dados de alta ciento once, cuarenta y nueve fallecidos, quedando novecientos sesenta pacientes internados (Acuña: 2004)43.
Además de encontrarse preparadas para la asistencia en situaciones de catástrofes naturales, las alumnas dentro de su formación recibieron clases de conducción de vehículos, conocimiento que era necesario debido a la dotación de automotores que poseía la Escuela de Enfermería. Era la única institución perteneciente a la Fundación Eva Perón que poseía a su cargo unidades del cuerpo de emergencias como motocicletas, ambulancias hospitalarias, ambulancias equipadas para operaciones de urgencias, unidades Jeep con equipo oxigenoterapia y anestesias; además de los camiones para el traslado de personal médico y enfermeras. Las alumnas que aprendían a conducir eran aquellas que cursaban el último año de la carrera.
Aunque la Fundación Eva Perón se preocupó por la formación, también le dio importancia a las salidas educativas en las cuales se volcaban conocimientos importantes para la prevención sanitaria. Por otra parte se incluyeron salidas recreativas a Luján, Tigre, Parque Pereyra Iraola o al Teatro Colón como recompensa al buen desempeño y desenvolvimiento académico.
Las enfermeras se visibilizaban públicamente en las inauguraciones de las obras de la Fundación Eva Perón como el Hogar de Ancianos de Burzaco, el Hogar–Escuela de Ezeiza, el Hogar de la Empleada o en la Ciudad Infantil. Pero también pasaron a formar parte de los desfiles que se desarrollaban en las fiestas patrias donde las columnas de la Escuela 7 de mayo se lucían con sus uniformes de galas.
Recordemos que las estudiantes de la Escuela de Enfermeras Maria Eva Duarte de Perón (1947-1949) utilizaban como uniforme un guardapolvo de piqué, con un delantal auxiliar y una pollera sin botones. En ambos casos debían usar zapatos blancos de cuatro a cinco centímetros de taco y medias color beige. Se mantuvo la utilización de la capa azul, que era utilizada en el uniforme de gala de las escuelas de la Sociedad de Beneficencia.44
Los cambios en el uniforme se dieron en la escuela de enfermeras 7 de mayo donde se contaba con uniformes de invierno y verano. A las estudiantes se les brindaba una pollera azul, cuatro camisas, una campera y un gabán azul; además de las zapatillas y las medias blancas, la diferencia entre el uniforme de invierno y verano radicaba en las blusas: dos camisas livianas blancas y dos camisas de abrigo celestes.
A modo de conclusión
En primera instancia podemos observar partiendo de las cifras arrojadas por los registros de la Escuela 7 de Mayo de la Fundación Eva Perón, el aporte promovido por el Estado Nacional para buscar la profesionalización de la enfermería al incrementar el conocimiento en la formación. La búsqueda de eliminar la situación de enfermeras empíricas y brindarle mayor carga formativa se orienta a la búsqueda de tecnificarlas. En este punto, podemos suponer que modificaría la relación complementaria que poseía con el médico, aunque siguiera estando subordinada al conocimiento en manos de varones. Recordemos que esta experiencia queda trunca en 1955 producto del golpe militar autodenominado Revolución Libertadora. Por otra parte, la instrucción de las estudiantes fue significativa en la Escuela 7 de mayo, esto se debe a la promoción desarrollada por la Fundación Eva Perón pero también por la necesidad de incrementar el número de enfermeras producto de la ampliación de las políticas públicas promovidas por el propio Estado (policlínicos, hospitales, campañas sanitarias, etc). A esto se le debe agregar la oportunidad que significó para aquellas mujeres que buscaron insertarse al mercado laboral y vieron en ella la posibilidad de estudiar enfermería en la Escuela 7 de mayo como una profesión de atajo. Si bien la Escuela 7 de mayo significó un acceso a mujeres de sectores pobres y medios a estudiar y mejorar su condición social, no se observa que modifique los patrones culturalmente sexuados, es decir que los posicionamientos hegemónicos en la enfermería siguieron sin alteración.
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Testimonios
-Testimonios de Delia Sánchez de Rozier, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
-Testimonios de Genoveva Regis, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
-Testimonios de Amalia Ester Leiva, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
-Testimonios de María Eugenia Álvarez, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010.
-Testimonios de Colomba Bravo, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010.
-Testimonios de Ana Thompson, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010.
-Testimonios de María Adosinda Revello, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2014.
Esta obra está sujeta a la Licencia Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
Fecha de recepción: 02 de enero.
Fecha de aceptación: 09 de abril.
1 María Fernanda Lorenzo destaca que la primera médica graduada fue Cecilia Grierson en 1889; desde esa fecha hasta 1940 se graduaron 171 mujeres mientras que la matrícula masculina fue de 9523 médicos. Señala que es importante el número de graduadas dentro del campo de la salud, ya que egresaron dentro de especialidades como parteras y obstetras 967 mujeres. La superioridad en el número de parteras en relación a las médicas va a comenzar a revertirse a finales de la década del 30 cuando la elección de las mujeres se orientó al estudio de la medicina.
2 Ramos Escardón sostiene que “el género, entendido como la construcción social de la diferencia sexual señala justamente la necesidad de enfocar las diferencias entre los géneros como una elaboración histórica que adscribe roles determinados a hombres y mujeres en base a sus diferencias biológicas”.
3 Las acciones estereotipadas del mundo del trabajo que se describe de la siguiente forma: los varones desarrollan trabajos pesados, penosos, sucios peligrosos mientras que los trabajos femeninos son livianos, fáciles, limpios, que exigen paciencia y minuciosidad.
4 Boletín Oficial, n° 14750, publicado el 10 de noviembre de 1943.
5 Ministerio de Salud Pública. Actas de Exámenes de la escuela de 7 de mayo de la Fundación Eva Perón, Años 1950-1953.
6 Presidencia de la Nación. Secretaria de Prensa y Difusión, Fundación Eva Perón. Escuela de Enfermería, 1955. pág. 1.
7 Boletín Oficial del Instituto Nacional de Acción Social. Año I, nº44, Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 28 de diciembre de 1955.
8 Cabe recordar que para el año 1952, la escuela 7 de mayo de la Fundación Eva Perón incorpora en su estructura el internado de Ezeiza por lo cual se incrementa el índice de alumnas provenientes del interior del país.
9 En la Memoria y Balance de la Fundación Eva Perón al 31 de julio de 1952 se registran en sus páginas como "Establecimientos varios", concepto donde se agrupan los Hoteles de Ezeiza de la Escuela de Enfermeras, el Hogar de Ancianos, la Ciudad Estudiantil, la Ciudad Infantil, tres Hogares de Tránsito y el Hogar de la Empleada".
10 Es necesario señalar que en cada uno de los policlínicos creados por la Fundación Eva Perón se establecieron internados. Los internados del policlínico Presidente Perón de Avellaneda y del policlínico Evita de 4 de junio – actual Lanús- se encontraban en el primer y segundo piso de cada hospital, equipados con todo el confort, de igual forma que en el internado de Ezeiza. En el policlínico Evita se encontraba como jefa del Internado la Señorita Crescencia Ayurua; luego ocupó su cargo Manuelita Casas. En el caso del Internado de Avellaneda se encontraba a cargo de Yolanda Alarcón. Además prestaban ayuda a alumnas internas de años superiores a la adaptación de aquellas alumnas ingresantes dentro del internado.
11 El internado de la Casa Cuna se encontraba en el quinto piso del edificio y le brindaba no solamente la posibilidad de hospedaje de forma gratuita sino que además se le otorgaba enseñanza secundaria a la par de la formación en enfermería. La Regente Teresa Fiora dispuso a tres celadoras para coordinar el funcionamiento del mismo: Amanda Allen, Haydée Evangelina Barzola y María Adosinda Revello; enfermeras graduadas en la escuela de enfermería del Hospital Rivadavia.
12 Esta lógica ya era desarrollada por las escuelas de enfermeras de la Sociedad de Beneficencia, que publicitaban en los periódicos como La Nación, La Razón o La Prensa.
13 La Fundación Eva Perón también había editado una publicación sobre la Escuela de Enfermeras 7 de mayo. Presidencia de la Nación. Secretaria de Prensa y Difusión, Fundación Eva Perón. Escuela de Enfermera, 1955.
14 Ley Nacional n° 14.039 publicada en el Boletín Oficial n° 16.969 del Año 1951 en el cual se detalla la ratificación del Acuerdo Sanitario Panamericano entre Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay auspiciado por la Oficina Sanitaria Panamericana firmado a los trece días del mes de marzo de mil novecientos cuarenta y ocho. En dicho acuerdo se establecía que “los países signatarios se comprometen a adoptar medidas preventivas permanentes, tendientes a resolver los problemas epidemiológicos en las zonas fronterizas en relación con paludismo, viruela, fiebre amarilla, peste, tracoma, enfermedades venéreas, hidatidosis, rabia, y lepra.” Y por ende, se resolvió que “los gobiernos signatarios acuerdan ampliar y mejorar sus servicios sanitarios, otorgándoles los recursos suficientes, personal idóneo e instalaciones adecuadas para el mejor cumplimiento de las disposiciones del presente acuerdo”.
15 En el año 1951, la Fundación inauguró un nuevo estilo de atención médica ya que ofrecía atención gratuita en servicios de Rayos X, Vacunación, Ginecología, Odontología, entre otras cosas; se encontraba equipado con un pequeño quirófano y con una sala de partos. Este tren recorrió el país durante cuatro meses. Archivo del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón, Colección Fundación Eva Perón, Informe de la Cruzada Sanitaria Justicialista, Orden Nº 2, 11 de agosto de 1951, Bella Vista, Tucumán. En la Cruzada Sanitaria Justicialista desplegada por el Tren Sanitario, los encargados de la difusión de las acciones desarrolladas fueron Julio A. Garay, Alberto Romero y Alberto Sorianello.
16 El aumento fue de casi un 50% de habitantes. Presidencia de la Nación. Ministerio de Asuntos Técnicos. IV Censo General de la Nación, Censo de Población, Tomo I, Ed. Dirección Nacional de Servicio Estadístico, Buenos Aires, 1947.
17 Recordemos que estos movimientos poblacionales se encuentran asociados a labores estacionales; a estas personas se las conoce como trabajadores golondrinas.
18 En los estudios de este tipo se distinguen dos tipos de medidas de movilidad: las tasas absolutas y las tasas relativas. Las tasas absolutas permiten estudiar los procesos de formación y composición de las clases sociales y las oportunidades estructurales que se abren o se cierran en una sociedad en el tiempo. Las tasas absolutas de movilidad social están influenciadas por los cambios en el tipo de desarrollo económico-social de un país y a su impacto sobre la estructura ocupacional. Las tasas relativas (odds ratio) permiten estudiar las condiciones de desigualdad de las oportunidades de movilidad entre las distintas clases, lo que se denominó análisis de la “fluidez social”. Estas permiten estudiar el patrón de asociación entre ocupaciones de padres e hijos/as, denominado régimen de movilidad, que tienden a permanecer más estable en el tiempo.
19 Presidencia de la Nación. Ministerio de Asuntos Técnicos, IV Censo General de la Nación Argentina. Censo Industrial de 1946, publicado por la Dirección Nacional de Servicios Técnicos del Estado. Dirección General del Servicio Estadístico Nacional, Buenos Aires. 1946
20 Cuando hacemos mención al Gran Buenos Aires nos referimos al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En lo concerniente al AMBA, durante el periodo 1945-1960 se indica un crecimiento poblacional de 2.217 miles de personas, de los cuales 1.603 mil corresponden a la migración neta total, es decir nacidos en el país y nacidos en el exterior. Por lo tanto, se puede diferenciar 950 mil de nativos y 653 mil de extranjeros. Además se puede destacar dentro de la migración de nativos, durante este periodo, que predominaron las mujeres por amplia mayoría, de un universo del 35%, 24 % son mujeres y 11% varones.
21 Esto se puede inferir dado que en los registros de las estudiantes de la escuela 7 de mayo, se reiteran en varias ocasiones y en diferentes años el mismo domicilio.
22 En último caso, se contabilizó fallecimiento, enfermedad repentina, entre otras variables.
23 Esto se puede inferir dada la repetición del domicilio en los registros de diversas estudiantes.
24 La zona de Ambato fue donde el sismo asoló con su enorme catástrofe, con seis mil muertos y miles de heridos, enfermos y víctimas como resultado. La población de las localidades de Pelileo y Baños se encontraron aisladas, al destruirse rutas y vías férreas, por lo cual la población recibió los suministros vía aérea que eran arrojados por avión en paracaídas. Sin embargo, el temor se presentó en la localidad de Baños, donde casi tres mil personas pudieron morir de inanición al no llegar a proveerlos de medicamentos, alimentos y ropa. Diario Democracia, Buenos Aires, 10 de agosto de 1949. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Caja 17, Gabinete Político Jurídico, Ecuador, Año 1949, Expediente Nº 12.
25 El embarque contó con una importante cantidad de estreptomicina, penicilina, morfina, medicamentos antischock, vacunas, sedantes, sueros, instrumentales quirúrgicos de urgencia, vendas de yeso, plasma seco y congelado, equipos, transfusores y extractores de sangre, instrumental para traumatismos, diversos materiales sanitarios, ropas y alimentos. Ver en Democracia, Buenos Aires, 9 de agosto de 1949. La Nación, Buenos Aires, 9 de agosto de 1949. La Prensa, Lima, 11 de agosto de 1949. La Crónica, Lima, 11 de agosto de 1949.
26 Democracia, Buenos Aires, 10 de agosto de 1949. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Caja 17, Gabinete Político Jurídico, Ecuador, Año 1949, Expediente Nº 12.
27 Democracia, Buenos Aires, 17 de septiembre de 1949. Testimonios de María Adosinda Revello, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2014.
28 Recordemos que los medicamentos eran de aplicación inmediata en las cuales se incluyeron drogas modernas; alimentos perecederos como fideos, arroz, harinas de trigo y maíz, yerba, aceite, azúcar, leche condensada y carnes envasadas. También se enviaron vestimentas y artículos domésticos.
29 Revista PBT, nº 736, Año XVIII, 15 de agosto de 1952.
30 Revista Continente, nº 28-29, Julio/ Agosto, 1949, pág. 395.
31 AGN, Ibídem. Expediente Nº3042. Carta al Director de la Casa Cuna, 28 de abril de 1948.
32 Testimonios de Delia Sánchez de Rozier, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.Testimonios de María Adosinda Revello, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2014.
33 Testimonios de María Adosinda Revello, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2014.
34Testimonios de María Eugenia Álvarez, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010.
35Testimonios de Colomba Bravo, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010.
36 Testimonios de María Eugenia Álvarez, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita, año 2010.
37Testimonios de Amalia Ester Leiva, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
38Testimonios de Ana Thompson, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010. Testimonios de Colomba Bravo, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010
39Testimonios de Genoveva Regis, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
40Testimonios de Colomba Bravo, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010
41Testimonios de Colomba Bravo, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2010
42Las alumnas podían asistir al predio Los Chivatos donde lavaban sus ropas y desarrollan actividades deportivas, como andar en bicicleta, jugar al volley, practicar gimnasia, básquetbol, patín, atletismo entre otras disciplinas. Además recibían clases de folklore. Testimonios de Delia Sánchez de Rozier, Archivo de Historia Oral "Evita en la memoria. Testimonios de vida", Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón / Museo Evita. Año 2009.
43 Dentro de las lesiones sufridas frecuentemente fueron: fracturas, un 69,2%; contusiones, un 16.9% y otras enfermedades, un 6%.
44 AGN. Expediente Nº3042. Carta del Director Dr. Carlos Sontag Gandara al Sr. Interventor Dr. Armando Méndez San Martín, 16 de mayo de 1947 y anexo.