Afrofeminismo en Buenos Aires a principios del siglo XXI. Voces que buscan la interseccionalidad dentro de la agenda feminista.
Agustina Luciani Alvarez. [123 -152]
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afrodescendientes. La totalidad de las activistas entrevistadas coincide en tener pocas expectativas cuando se
les consultó si creían que se iba a cumplir alguna meta dentro del Decenio. Si bien, acuerdan que hubo avances,
ellas perciben que son precarios.
Afrofeminismo
Dentro de los movimientos feministas podemos hablar de vastas referentes, desde el siglo XVIII hasta la
actualidad. Sojourner Truth fue una de las propulsoras racializadas. Fue una mujer liberta, estadounidense, que
realizó el recordado discurso “Ain’t I a woman?” (“¿acaso no soy una mujer?”), en 1851, en Ohio:
“Los caballeros dicen que las mujeres necesitan ayuda para subir a las carretas y para pasar sobre
los huecos en la calle y que deben tener el mejor puesto en todas partes. ¡Pero a mí nadie nunca me
ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo o me ha dado el mejor puesto! y ¿Acaso
no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos
y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿Acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer
tanto como un hombre si es que consigo alimento y puedo aguantar el latigazo también! Y ¿Acaso
no soy una mujer? Parí trece hijos y vi como todos fueron vendidos como esclavos, cuando lloré
junto a las penas de mi madre nadie, excepto Jesús Cristo, me escuchó y ¿Acaso no soy una mujer?”
(Citado en Davis, 1981, p. 69)
Con este discurso, Truth pone en evidencia algo que las mujeres negras van a seguir reclamando hasta el día de
hoy: ¿Acaso no soy una mujer? ¿Por qué a las mujeres blancas se las trata de una forma y a las esclavizadas,
libertas o simplemente racializadas, de otra manera?
Dentro de esta primera ola, no podemos dejar de mencionar la importancia de Ida Wells, afroamericana, quien
era hija de personas esclavizadas en el sur de Estados Unidos. Ella cumplió una función importante luchando
por la igualdad entre la educación de personas racializadas y la de personas blancas. También, adelantándose a
Rosa Parks en 1955, se negó a cambiarse de asiento en un colectivo segregado en 1884. Se animó a cuestionar
las leyes de Jim Crow que regían en aquel país. Wells también denunció los linchamientos que sufrían los
afroamericanes y que la policía dejaba indemnes.
Entre estas olas, debemos subrayar un hecho clave para los afrofeminismos que se formarían luego, que es la
detención de Rosa Parks en 1955, en Alabama, EE.UU. Esta mujer se negó a ceder el asiento a una persona
blanca dentro del colectivo, el cual estaba segregado (en los asientos de adelante viajaban los pasajeros blancos,
con la leyenda “for white people only” –Solo para personas blancas- y en los asientos traseros para las personas
afro, con la leyenda “for colored only” –Solo para personas de color-). Este acto de desobediencia civil se inició
porque “no estaba cansada físicamente (...), estaba cansada de ceder. Mientras más obedecíamos, peor nos
trataban” (Parks, 1992, citado en Mediavilla, 2021). Como lo indicó ella misma, Parks se cansó de ceder, de
ceder el asiento porque había personas que creían en la superioridad racial, de ceder sus derechos y empezó a
reclamar. Entre la primera y la segunda ola, se vivió un estancamiento en materia de derechos, por las secuelas
de la Segunda Guerra Mundial, entonces, ya en la segunda ola (1960 - 1980), divisamos los siguientes reclamos:
la reivindicación del cuerpo de la mujer escindido de la meta reproductora, el derecho al deseo sexual, la lucha
contra el enemigo en común - el patriarcado, y sus diversas formas de violencia. Así es como los pensamientos
europeos y estadounidenses van haciendo mella en los latinoamericanos. Los discursos feministas aparecían
dominados por “mujeres blancas, protestantes y de clase media” como indica Dora Barrancos (2018, p.13).
Entonces, al no encontrar representación, se hacen necesarios otros enfoques. Barrancos indica que la tercera
ola se enmarca desde 1980 hasta la actualidad, recalcando los discursos post-coloniales, los feminismos
periféricos, los no binarios y teóricos queer (2018, p.13). En nuestro país, entrando en el siglo XXI, se generaron
nuevas demandas, para los nuevos escenarios en los que estamos inmersos. Las conquistas de estos movimientos
en este último tiempo fueron variadas, las que incluyeron las demandas del colectivo LGBTIQA+ dentro de las
mismas (Ley de Educación Sexual Integral, matrimonio igualitario, regulación del trabajo doméstico asalariado,
jubilación amas de casa, integración de la categoría de femicidio en el Código Penal, Interrupción Voluntaria
del Embarazo, entre otros). Podemos destacar, que a pesar de ser movimientos heterogéneos (de distintos signos
políticos, con distintos objetivos, atravesados por diferentes regímenes políticos, tanto dictatoriales como