Voces Recobradas. Revista de Historia Oral/44 (12/2024)
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as fuentes orales, la historia oral y los archivos orales desempeñan un papel fundamental en la
preservación de la memoria colectiva y el patrimonio cultural, especialmente en comunidades
que no tienen una tradición escrita fuerte o cuya historia ha sido marginada. Estos archivos
documentan las voces, recuerdos, y experiencias de vida de las personas, eventos históricos,
prácticas culturales. Son esenciales para comprender aspectos históricos, sociales y culturales
que a menudo no se encuentran en documentos escritos.
Desde el área de Historia Oral de la Dirección General Patrimonio, Museos y Casco Histórico (CABA), estamos
construyendo un archivo de historia oral que ponemos a su disposición a través de los siguientes links. En esta
sección “Voces que hablan de sí” presentamos la transcripción de algunos de estos archivos orales.
https://revistavocesrecobradas.blogspot.com/
https://buenosaires.gob.ar/cultura/patrimonio-de-la-ciudad/publicaciones/revistas-digitales/revista-
voces-recobradas
Carlos Moretti. Frente de Artistas del Borda.
Entrevista con Carlos Moretti. Frente de Artistas del Borda. Ex paciente del hospital Borda. 60 años. Entrevista
realizada en el museo del hospital en CABA, 19 de noviembre de 2024, por Adriana Echezuri, Silvana Luve
(DGPMyCH), y Carlos Dellacasa.
Adriana Echezuri (AE)
Silvana Luverá (SL)
Carlos Dellacasa (CDC)
L
Voces que hablan de sí
Entrevista con Carlos Moretti. Frente de Artistas del Borda.
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AE: Buenos días, hoy es martes 19 de noviembre de 2024. Te vamos a pedir que se presente, que nos diga su
nombre, su apellido, su edad, si quiere, no es obligatorio.
CM: Ya es inocultable eso.
AE: Y que nos autorice a usar esta grabación para fines educativos, culturales y de investigación.
CM: Bien. Bueno, mi nombre es Carlos Moretti. Yo integro en este momento la conducción de un dispositivo
de arte que se desarrolla dentro del hospital, que es el Frente de Artistas del Borda. Mi conexión con el hospital
fue como paciente. Pero tuve la fortuna de conocer rápidamente, apenas ingresado, a este dispositivo del que
acabo de hablar, el Frente de Artistas del Borda, que lucha por una modificación en el sistema de la atención de
la salud mental. Fundamentalmente, la desaparición del sistema manicomial, basado en el aislamiento, basado
en la segregación de la gente del resto de la sociedad, basado en los muchos prejuicios que hay en el afuera con
respecto al enfermo mental. Así que, bueno, esto nació justamente el día viernes pasado, hicimos una gran fiesta
para festejar los 40 años de vigencia del Frente de Artistas dentro del hospital.
Porque nació, junto con el resto de las actividades del país regresadas a la institucionalidad, con una idea de
incorporar nuevos parámetros, nuevas formas de encarar muchas cosas, entre ellas el tema de la enfermedad y
la salud mental. Un grupo de profesionales intentó, dentro del hospital Borda, reproducir la experiencia
desmanicomializadora que venía de Europa, fundamentalmente de Trieste, donde se había cerrado
efectivamente el manicomio que allí funcionaba. No pudieron concretarlo. Estamos hablando de 40 años atrás.
Otra mentalidad, otros parámetros, otras dificultades. No tiene sentido estar enumerándolas ahora. Algunas
todavía están vigentes. Pero, como esto se hizo desde una perspectiva de ataque multidisciplinario al problema,
se convocó a mucha gente, entre ellos a un artista que, si bien estaba en el campo de la psicología social, pero
era fundamentalmente un artista, el licenciado Alberto Sabá, que había trabajado con uno de los profesionales
del hospital en una experiencia que se llama teatro participativo, que es un teatro que se realiza fuera del ámbito
teatral tradicional, sacándolo a la calle, como cualquier otro ámbito, fuera de lo tradicional. Y, un poco en serio
y un poco en broma, este profesional le dijo al licenciado Sabá vos que sacaste el teatro a la calle, vení a sacar
a los locos a la calle. Ahora, esa frase, según quién y cómo la tome, puede ser mal interpretada. El tema de sacar
a los locos a la calle, sacarlos re-dignificados a través del arte. Primero ante sí mismos, dándoles la pauta de que
ellos conservaban la capacidad, conservaban -y conservan- la capacidad de pensar, sentir y crear
fundamentalmente. Y después re-dignificarlos ante la sociedad, por todos los problemas que yo cité en principio.
El prejuicio, el miedo, la discriminación. Bueno, esa idea cuajó, se le dio espacio al licenciado Sabá y se
iniciaron tímidamente los dos o tres primeros talleres. Hoy en día son muchos más, son diez talleres. Y a lo
largo de cuarenta años de trabajo de campo exitoso, podemos decir con toda seguridad que el arte cura. Ahora,
es muy complicado decir simplemente el arte cura y ¿la parte terapéutica tradicional no cura?, cura. El
problema es que nosotros no estamos enfrentados con la parte terapéutica. Queremos ser colaboradores. Lo que
queremos es que cambien los parámetros en cuanto a ver al enfermo mental como un ser humano. No como
una cosa que de pronto hay que apartar de la sociedad porque no queremos verlo más, porque no queremos
escucharlo, porque nos molesta, por todas las cosas que todos sabemos que pasan generalmente en el afuera del
hospital. Bueno, este dispositivo se creó, prosperó a partir de ese pequeño… esa pequeña célula primigenia.
Hoy en día existe la Red Argentina de Arte y Salud Mental y se está conformando la Red Latinoamericana de
Arte y Salud Mental. Con el objetivo de que la gente pueda presentarse en el afuera como una persona n
positiva para la sociedad y pudiendo ofrecer algo a través del arte. Y esa ruptura del aislamiento por el sistema
de trabajo que tiene el Frente contribuye eficazmente a una curación. Yo soy testigo, o puedo presentarme como
ejemplo de lo que pasó. Yo siempre he afirmado que dejé de ser paciente del hospital no gracias al hospital, sino
gracias al Frente de Artistas. Quien quiera discrepar conmigo tiene toda la libertad de discrepar, pero eso es lo
que yo siento. Y había cuenta de esto cuando yo fui dado oficialmente de alta del hospital. Primero porque había
conseguido un nuevo grupo de amigos y en algún caso hasta una familia sustituta. Y después porque veía los
méritos del trabajo del Frente de Artistas, por lo tanto quise quedarme con ellos. Y hace ya 26 años que estoy
con ellos, tratando de devolver lo que recibí, tratando de hacer, de pagar una deuda, ayudándolos a que hagan
por otros lo que hicieron por mí. No sé si he sido suficientemente explícito.
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AE: Maravillosamente. [Hace una pausa] Hace, perdón, ¿hace 26 años?
CM: 26 años.
AE: ¿Y cómo se fue integrando, digamos ya, una vez que tuvo la alta como paciente?, ¿cómo fue trabajando?,
¿cómo se fue integrando para trabajar en el Frente de Artistas?
CM: Es que ya estaba integrado. Debo aclarar una cosa. Mi contacto con el Frente se debió a una profesional
que, en aquel momento, bueno, tenía la cabeza un poco más abierta desde el punto de vista del enfoque de la
salud mental y coincidía con los postulados del Frente.
Y ella, conociendo mi afición por la plástica, me dice “ah, yo tengo algo para usted”. Y me dio el papelito con
los días y horas de los talleres del Frente de Artistas. Y bueno, ahí me integré. Simplemente fui al taller de
plástica, le dije “bueno, quiero integrarme” y fui recibido como se recibe a toda la gente. “¿Querés hacer algo?
Bienvenido, intégrate”. No hacemos preguntas, no averiguamos, no pedimos historias clínicas, ni rendimos
informes. Lo nuestro esto no es arteterapia, es arte puro y simple y no para que se quede dentro del hospital
como arteterapia, sino todo para afuera. Todo lo que se hace aquí es para que salga. Y obviamente junto con el
arte, que salga quien lo produce. Fundamentalmente los internos. Si bien los talleres son absolutamente abiertos
y gratuitos para toda la comunidad y de hecho hay mucha gente que viene del afuera a integrarse a los talleres,
porque son gente del medio, que a su vez aprecia el arte, o porque son gente con empatía hacia el sufrimiento
que hay dentro del hospital. Y como también le interesa el arte, lo combina una cosa con la otra: el desarrollo
de su vocación artística junto con la ayuda, por lo menos para empezar a mejorar la calidad de vida de los que
están internados en el hospital.
AE: ¿Y además de arte plástico, qué otros talleres…?
CM: Tenemos: teatro, teatro participativo, el teatro formal y el teatro participativo que ya nombré, plástica,
música, mimo, que también yo estoy integrado allí, periodismo y comunicación, letras, me estoy… ¿música lo
nombré?
AE: Si.
CM: Perfecto, mural, hay un grupo que hace muralismo… y seguimos, y seguimos. Obviamente el tema de la
pandemia fue un grave golpe para nosotros porque ni siquiera se podía entrar al hospital, pero eso no obstó para
que el frente se dividiera o desapareciese. Hicimos trabajo virtual para mantenernos unidos hasta que se pudo
regresar al dispositivo común y corriente que, como les dije al principio, hace ya 40 años que viene realizando
un exitoso trabajo de campo.
AE: Me contaste que…
CM: Y hay un detalle, disculpe que le interrumpa, hay un detalle que me estaba olvidando, que es uno de los
logros del Frente de Artistas, un festival que se realiza bianualmente... hemos hecho ya 15 festivales fuera del
hospital. Este año tuvimos, por una serie de razones que todos conocemos, circunscribir la acción del XVI
Festival a una cosa más acotada, pero durante 15 festivales toda la red de arte y salud mental se reunía
generalmente en un hotel facilitado por la Dirección de Turismo en Chapadmalal, en el complejo, y con
actuaciones en teatros, centros culturales y otros dispositivos que nos facilitaran la tarea en la ciudad de Mar del
Plata. Y es un festival que se desarrolla a lo largo de una semana donde todas las expresiones artísticas que
componen la red se expresan, muestran lo suyo, muestran el trabajo de sus talleres, muestran el progreso del
arte como auxiliar de la salud mental. Y eso también es algo muy positivo para el retorno de mucha gente a la
sociedad, para el regreso, y algunos para un ingreso formal porque desde muy temprano en sus vidas estuvieron
afectados. Hay gente, siempre lo repetimos un poco jocosamente, hay gente que conoció y pudo pisar una playa
y meter los pies en el agua del mar gracias a los festivales.
Y esta es una de las cosas donde se manifiesta lo positivo del trabajo porque la gente que va a actuar en una
ciudad como Mar del Plata se muestra ante la sociedad y… interactúa dentro de esa sociedad. Porque una
persona que ha visto de pronto un espectáculo, un escenario y se queda asombrada, “pero caramba, mirá las
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cosas que hacen ¿Y esta gente está internada en hospitales psiquiátricos?”, sí, sí, está internada en hospitales
psiquiátricos.
Ahora, esta gente a lo mejor antes de venir a actuar aquí anduvo por la calle como usted y su familia, ¿eh? en
Mar del Plata, a lo mejor, anduvo por la peatonal y usted se cruzó con ellos, con su familia y no le pasó nada.
Nadie le atacó, nadie hizo nada extraño o a lo mejor estuvieron tomando juntos un café en el café que está
enfrente del teatro y usted no vio nada raro. Entonces esa es una de las formas de que repercuta en la afuera el
trabajo artístico y la integración que se produce cuando se realizan reuniones de ese tipo, donde se demuestra
que la gente aun habiendo padecido o están padeciendo alguna crisis mental, pero siguen siendo seres humanos
de los cuales se puede esperar algo… y no esperar que lo ataquen, que lo insulten, que hagan algún desfasaje en
la calle. No. Jamás, en 15 festivales, nosotros hemos tenido ningún problema con la gente, nunca. Si bien
siempre se toman todas las precauciones, si hay un acompañamiento de gente de enfermería para aquellos, por
ejemplo, que tienen que tomar una medicación permanente… eso está previsto. Nunca fue necesaria la
intervención. Siempre todo se desarrolló normal y pacíficamente. Eso es un ejemplo.
AE: Sin duda ¿Cómo se sostiene el Frente?
CM: Por obra y gracia del Espíritu Santo [risas]. Sí, sí, sí, por qué, lamentablemente, nunca hemos recibido
apoyos efectivos ni estatales ni privados. Privados, bueno, cuando conseguimos que alguien se apiade de
nosotros y nos haga algún aporte… Pero si no, nada. Y todos los que trabajamos dentro del dispositivo del
Frente lo hacemos en forma absolutamente gratuita. Todo es ad honorem. Se logra, qué sé yo, con una rifa qué
se logra con pasando la gorra en un teatro, muchas maneras improvisadas de lograr fondos. Pero todo se hace
muy difícil y hoy en día aún más difícil porque no tenemos un apoyo formal.
Nunca lo hemos tenido y bueno… A pesar de eso, festejamos 40 años de vida. No es poco.
AE: Es un ejemplo de resistencia.
CM: Usted ha nombrado algo que pertenece a nuestra premisa fundacional: Arte, lucha y resistencia., hasta que
los muros caigan. Los muros no físicos. Ojalá los muros físicos también cayeran pero fundamentalmente los
muros mentales que son los que están afuera. Por eso vamos hacia la afuera, para derribar esos muros.
SL: ¿Usted estuvo internado cuánto tiempo como paciente?
CM: Oficialmente dos años. ¿Y por qué digo oficialmente? Bueno, porque ya ahí había una etapa donde yo ya
estaba integrado en el Frente de Artistas… en el que yo, bueno, por razones legales conservaba la condición de
“paciente del hospital”. Pero era simplemente porque tenía una cama para dormir a la noche. Ya mi vida había
empezado a volver a desarrollarse en la afuera. Pero oficialmente fueron dos años.
SL: ¿Y cuándo fue esto?
CM: Esto concluyó en el año 98. Ahí entré yo en el Frente de Artistas.
SL: ¿Y previamente usted ya tenía condiciones artísticas?
CM: Es una vocación, digamos, más bien frustrada. Tal vez allí la psicología descubra alguna razón porqué
finalmente terminé acá adentro, pero bueno, no vamos a discutir eso ahora. Es una vocación frustrada, pero
bueno, justamente la integración en el taller de plástica del Frente me permitió perfeccionarme, si es que me
perfeccioné, y [piensa] empezar a pintar con continuidad ¿Por qué? Porque me daban el tiempo y los elementos
necesarios.
SL: ¿Y actualmente sigue pintando?
CM: Sí, a nivel personal… pero como estoy, a ver, dentro del Frente soy un coordinador más. Entonces el
coordinador coordina, no puede dedicarse a su vocación personal. Eso lo hago en casa. Punto. Ahí queda.
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SL: ¿Y cuántas personas actualmente están en los talleres?
CM: No tenemos tomada una cifra exacta, ¿por qué? Porque dado el tipo de usuario de los talleres, es fluctuante.
Hay personas que van, que vienen, otros tienen una mayor continuidad. Realmente no, no, no nos pusimos a
contarlos. El tema es que vengan. Porque yo digo una cosa siempre, la he dicho siempre, incluso se la digo al
Frente, si llegamos a hacer algo por uno, ya cumplimos con nuestra premisa. Obviamente lo queremos hacer
por todos, pero no es posible hacerlo por todos, por distintas razones. No todo el mundo está listo y preparado
para integrarse con el Frente de Artistas. El Frente de Artistas está. El Frente de Artistas está abierto para todos
los que quieran integrarlo. Algunos permanecen, otros no permanecen. Nosotros estamos para ellos. El que
quiera venir, viene. El que quiera irse, se va.
A ver, mucha gente, como en mi caso, se ha ido y bueno, y ya no pudo estar más en el Frente de Artistas. ¿Por
qué? Porque recuperó su vida. Porque ahora están ocupados, esas personas, en hacer su vida normal, en su
trabajo, recuperando su lugar en la sociedad. Entonces nos alegra que no puedan estar más con nosotros. Otros
quisieran estar, pero lo pasaron tan bien dentro del hospital [irónicamente] que cuando les dieron el alta no
quieren volver ni acercarse al hospital. Entonces nos dicen, “mirá, yo quisiera, pero voy a ir con ustedes cuando
estén actuando afuera. Al hospital no quiero volver ni a la puerta”.
SL: Hay ahí un nivel de discriminación o de estigma desde los dos lados, ¿no? desde el afuera, ¿pero también
desde el adentro?
CM: ¿En qué sentido desde adentro?
SL: Porque, por esto que decía recién, hay gente que no quiere volver de ninguna manera, más allá de que ya
ha tenido el alta, que se pueden reinsertar en la sociedad de acuerdo a los cánones médicos. Y, sin embargo, no
quieren tener ningún tipo de relación con la institución.
CM: Porque, lamentablemente, dentro de la institución, cuando estaban internados, no fueron bien tratados. Por
eso yo decía que, irónicamente se lo decía: los trataron tan bien que no quieren volver. Esa es una cosa que
nosotros también denunciamos permanentemente. No todos, no podemos generalizar, pero conocemos, y lo
sabemos también por los pacientes, que hay casos de malos tratos, que hay casos de gente que no tiene ninguna
empatía con el enfermo, no lo trata bien. Y, además, está el propio sistema de aislamiento, que es lo primero
que ocurre y que es el primer beneficio que se da en el Frente de Artistas, la ruptura del aislamiento. Cuando la
gente que viene a coordinar los talleres, en este caso, “los”, puedo pluralizar, los que venimos de afuera a dar
los talleres, ya establecemos un nexo entre el que quedó aislado aquí dentro y el de afuera. Y cuando integrados
en uno o más talleres, esas personas salen a exhibir su trabajo afuera, bueno, están recuperando por lo menos el
contacto con el afuera, que es fundamental para empezar un proceso de regreso.
SL: ¿Y cómo es ese primer contacto con el afuera? ¿Cómo fue el personal? ¿Cómo fue el suyo?
CM: Y bueno, había un deseo personal que se cumplió en el primer momento en que recibí el permiso de la
gente del hospital para volver a salir con los talleres del Frente. Después vino el primer permiso para estar yo
también integrando, yo también, la gente que iba a un festival. Es un proceso, el asunto es mantenerlo. En tanto
y en cuanto lo podamos mantener, podemos contribuir eficazmente a que esa persona vuelva.
SL: ¿Y cómo es?
CM: [Interrumpe la pregunta para agregar]…Ayudando, siempre quiero destacar esto porque quiero evitar las
malas interpretaciones, ayudando a la parte formalmente terapéutica. A pesar de que algunos nos tratan como
enemigos, pero no somos enemigos, lo que queremos es reformar, no queremos ni cerrar el hospital ni que la
gente pierda el trabajo, ni nada parecido. Cosa que han dicho de nosotros muchas veces y algunos lo siguen
diciendo. Nosotros no estamos para enfrentarnos, estamos para ayudar y creemos formalmente que después de
40 años sabemos ayudar.
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SL: ¿Cuántas personas calcula usted…acaba de decir que no cuentan a la gente? Pero… más o menos, ¿en qué
porcentaje siente que la gente que sale, por lo menos las que pasan a través del arte, se reinserta en la sociedad
realmente?
CM: Bueno, aparte de los problemas que todos conocemos, que pertenecen al país, no pertenecen al campo
estricto de la salud mental, lo que nosotros hemos podido comprobar es que recuperan en su lugar en la sociedad.
A ver, tiene también que ver si recuperan a su familia, si recuperan el trabajo. Hoy en día hay un gravísimo
problema en el afuera porque el afuera no está preparado para recibir a la gente que incluso es dada de alta.
¿Dónde van? ¿Con qué trabajo? ¿Si hay familia que los espera? Es un problema que existe en el afuera y que
afecta al interior ¿Cuándo se va a terminar con eso? Y no lo sabemos porque no es un resorte que nosotros
podemos manejar. Ni siquiera el hospital lo puede manejar. El hospital de pronto dice, bueno, esta persona es
susceptible de ser dada de alta. Y hay una resolución judicial incluso que dice sí, debe ser dada de alta. Ahora,
¿dónde va? Ese es un problema que nosotros lamentablemente no podemos manejar. Ojalá pudiéramos. Pero
nunca hemos podido. Tenemos un límite. Llegamos hasta donde podemos.
SL: Claro, eso es del lado social y también está la parte médica, ¿no?, porque las patologías tampoco son iguales.
Entonces…
CM: No. Bueno, a ver, voy a hablar por mí, no voy a generalizar en otros. Yo creo que se debe hacer un ataque
más individualizado de las patologías. Yo, en mi momento, sentí que me habían puesto como en una cajita. “Ah,
sí, le pasa esto. Bueno, para esto sería necesaria tal y cual medicación”. Y ahí quedaba el asunto. Si bien yo
debo decir que tuve la gran suerte de que nunca necesité medicación psiquiátrica, pero veía lo que pasaba con
los demás. No había un seguimiento individual como debería ser ¿Por qué será? ¿Por qué el sistema es así? ¿Por
qué faltan profesionales? No lo sé, pero yo opino que una de las cosas que faltan, una de las fallas del sistema
es ese. No hay un seguimiento personalizado de la gente con crisis mental.
SL: Y la personas que se acercan… los pacientes que se acercan a los talleres. Por lo general tienen unas
patologías no graves ¿Ustedes aceptan a todo el mundo que se acerca, por supuesto?
CM: A ver, a nadie se le cierra la puerta. Cuando llega una persona nueva y, bueno, inmediatamente uno se da
cuenta si puede o no puede estar integrado en un taller. Pero a nadie se los rechaza. Hay gente que viene a ver
simplemente. Bueno, déjalo que vea porque a lo mejor de ahí sale algo ¿Y los que vienen de afuera? Y bueno,
los que vienen de afuera vienen en forma absolutamente voluntaria. Algunos nos han confesado que han tenido
que superar previamente el miedo. Nos lo dicen directamente. La familia, los amigos, los compañeros de trabajo.
¿Cómo? ¿Vas a ir a trabajar dentro de un manicomio? ¿Qué te va a pasar? Cuídate. No le pasa nada. No le pasa
nada. Pero, claro, la gente dice, “y yo no sabía nada y tuve mis dudas y bueno, pero ahora que estoy acá adentro
ya comprobé que puedo entrar y salir tranquilamente…” Y muy felices de estar integrados en el Frente.
SL: Y en lo personal, desde aquel momento en que salió que pasaron veinti y tantos años hasta la actualidad,
¿ve que hay cambios? ¿Cómo fue cuando el paciente, usted, sale de este lugar?
CM: Bueno, a ver…
SL: ¿Cómo se enfrenta con la sociedad? ¿Tuvo contención familiar? ¿Tuvo las otras cosas que recién enumeraba
que eran necesarias?
CM: Bueno, no es mi caso porque la parte familiar la dejamos de lado. Lo aclaré hace un momento. Un poco
yo ya estaba reintegrado a la sociedad antes de ser dado de alto oficialmente. No sentí que tuviera que...
SL: ¿Es eso porque lo cree usted o porque los médicos lo diagnosticaban de esa manera?
CM: A ver, el diagnóstico dejémoslo de lado. El tema es el siguiente… Obviamente que se dieron, en mi caso,
como se dan en todos, todos los pasos burocráticos necesarios para decretar un alta: hubo informe de los
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profesionales, hubo informes forenses, resolución judicial de por medio. Todos los pasos. ¿Ahora qué ocurre?
La persona que se presenta tiene que darles a los profesionales la imagen de persona susceptible de ser
desmanicomializada. Bueno, yo tuve esa imagen gracias al Frente de Artistas. A eso voy, a eso voy. Y en otros
casos, de compañeros que también fueron dados de alta en las mismas condiciones, yo que es así. Que el
contacto con el Frente fue fundamental para que ellos evolucionaran de tal manera que al presentarse ante una
evaluación profesional, el profesional les dijera: “si, está para salir. No tiene que estar más aquí”. Ocurrió un
hecho gracioso cuando llegó un día la Comunicación Oficial de la justicia que disponía mi alta ¿no? Y bueno,
a un enfermero del Servicio le digo: “ves, por fin llegó el papelito” y el tipo me dice: “¿Sabés cuánto hace que
vos tendrías que haber recibido el papelito este?” Eso tenía que ver absolutamente con mi contacto con el Frente
de Artistas.
SL: ¿Y recuerda cuál fue la primera obra que hizo cuando entró al…?
CM: ¿Lo primer que pinté?
SL: Lo primero que pintó acá, ¿no?
CM: No me acuerdo que era lo primero que pinté. Si me acuerdo que apenas ingresado, ¿no? Se produjo uno
de los festivales, y yo todavía no tenía permiso oficial para salir del Hospital ¿Entonces qué pasó? Se llevó al
festival… el Taller de Plástica se llevó un cuadro mío [Se escuchan gritos de fondo]. Y un día el, el jefe de
Servicio me dice: “Moretti, tiene una comunicación para usted. Telefónica” “¿A mí?” “Si, si, ahí en la Jefatura
de Servicio, lo llaman de Mar del Plata” “Bueno, debe ser gente del Festival ¿qué pasa?...llamo” “Moretti, le
quieren comprar el cuadro ¿cuánto le pagamos… cuánto, cuánto le cobramos?” O sea, que mi primer contacto
fue bastante positivo. Después ya al siguiente Festival estuve personalmente.
SL: ¿Y eso es algo que ocurría normalmente o fue…?
CM: ¿En qué sentido…? Perdón…
SL: Digo, que a otros pacientes les ocurría algo por el estilo que…
CM: Si…
SL: ¿Si? ¿Se vendían las obras, todo?
CM: Las obras siempre han estado en venta. Tenemos incluso un sistema específico. Por ejemplo, se vende un
cuadro. El 80% del valor de ese cuadro es para el que lo pintó. Hay un 10% que va como contribución para el
sostenimiento del Frente, y un 10% que va para el sostenimiento del Taller. Y en cuanto a una obra teatral, una
performance en un escenario, bueno, si se pasa la gorra, o si hay alguna retribución de parte del teatro, lo mismo:
el 80% va para los participantes, talleristas, 10% para el Frente, 10% para el taller específico. Talleristas, yo le
dije recién, y es una cosa también importante: nosotros no tenemos pacientes en el frente del teatro. Tenemos
talleristas. Son artistas.
SL: ¿Y así se sienten?
CM: Es que nos sentimos y queremos que los demás se sientan así. Queremos hacerlos sentir así. E insistimos
en eso.
SL: ¿Cuánta gente coordina, trabaja de manera fija?
CM: Habitualmente hay dos coordinadores específicos. El coordinador artístico, propiamente dicho, y un
coordinador psicológico, porque sabemos que el arte moviliza y, bueno, de pronto habida cuenta de que son
personas en estado de vulnerabilidad los que están acá adentro. Entonces, por precaución, hay un coordinador
psicológico, que en general no lo necesitamos para nada, trabaja dentro del taller, como todos los demás, y está
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allí por si acaso. Pero ese por si acaso es muy amplio, porque nunca se ha dado la necesidad... Si alguna vez
pasa algo, bueno, ahí está el coordinador psicológico. Pero nunca se ha dado la necesidad, porque en el ámbito
de los talleres hay una sensación o un estado de tranquilidad que es muy importante también para las personas
internadas. Se rompe la cortina hospitalaria, hay algo que hacer, fundamental, hay algo que hacer. Y hay algo
que hacer en un ámbito amistoso, en un ámbito contenedor, y en un ámbito que ofrece las posibilidades de re-
dignificarlos ante la gente de adentro y de afuera.
CDC: La verdad que ha sido muy explícito todo lo que ha dicho.
CM: Espero haberlo sido. Espero haberlo sido.
CDC: Ya lo otro entraría por ahí en otro terreno, que tiene que ver más con personal. Esteee… ¿Usted es de
acá, es porteño, digamos?
CM: Sí, sí.
CDC: Y había, digamos, antes de estar acá esos dos años ¿había tenido algún inconveniente, así?
CM: No, no.
CDC: Usted se dedicaba a algo especial, digamos. Digamos, había tenido un oficio…
CM: Estaba en el ámbito del comercio.
CDC: En el comercio…
CM: A ver, sin entran en detalles...
CDC: No, no, háblelo como usted quiera, no nos vamos a...
CM: A ver, eee, ¿por qué? Cualquiera se va a preguntar. Y al final de cuentas, ¿este hombre por qué estuvo
internado? Bueno, yo hago una generalización muy fácil. Soy una de las tantas víctimas de Menem. Una de las
tantas que, cuando la Argentina ingresó en el primer mundo [irónico], nos dejaron colgados del pincel. Otros
habrán estado en mejor condición mental para soportar el cimbronazo. A me agarró débil, y bueno, ese
cimbronazo me descompuso. Y terminé acá adentro. Por eso, insisto, en que tuve un gran golpe de suerte al
conocer al Frente de Artistas, inmediatamente después de estar internado. Y debo seguir agradeciendo a esa
profesional que en aquel momento vio algo y dijo, bueno, lo podemos llevar por este camino. Y acertó. Y
después, bueno, el permanente agradecimiento de mi parte a todos los que fueron y son parte del Frente de
Artistas. Desde el licenciado Sabá hasta todos los compañeros de adentro y de afuera que me ayudaron y me
siguen ayudando. Porque bueno, ahora ya en condición de jubilado, esteee…, yo sigo, sigo trabajando por
alguien y para alguien. Eso también es importante, sentirse útil.
AE: ¿Cuántos años tenía? ¿Cuántos años tenía cuando el cimbronazo?
CM: Estaba en los 51.
AE: Muy joven.
CM: Sí.
AE: ¿Y retomó la actividad de comercio?
CM: No. No.
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AE: Siguió con el arte.
CM: Sí, sí, sí. No, pero a ver, tampoco se daban las condiciones del país. Así que no. Eso también hubo que
rebuscárselas, como se dice vulgarmente. Ahora, el contacto con el Frente también me sirvió para llegar a hacer
algunas cosas que me remuneraran personalmente. Los rebusques, como vulgarmente se dice. Así que también
por ese lado, el Frente contribuyó. El Frente no se queda en eso. El Frente en este momento les consigue trabajo
a personas que han sido dadas de alta y bueno, tienen que ver cómo se sostienen afuera, cómo pagan un alquiler,
cómo comen. Ni hablemos del alquiler, y bueno
AE: Sí, sí, la situación social es compleja en general.
CM: Absolutamente.
AE: Y más para alguien que está en estado de vulnerabilidad como usted…
CM: Ni hablar.
SL: Sí, no solo lo vulnerable, sino también en cómo te ve la gente afuera cuando salís.
CM: Sí, por supuesto.
SL: Porque por ahí hay gente que evidentemente, y hemos visto mucha gente que está recuperada, que como
usted decía hace un ratito, no te van a hacer nada si te cruzabas por la calle, y sin embargo les cuesta el solo
hecho de haber sido pacientes implica que tengan problemas, sobre todo para reinsertarse laboralmente.
CM: Laboralmente y socialmente en el lugar donde puedan llegar a vivir. Porque, bueno, uno ya sale con el
estigma. “Sí, bueno, ahora está bien, pero estuvo en el Borda, ¿viste? Cuidado con este. Ojo”.
SL: Se equipara un poco al que sale de la cárcel, ¿no?
AE: Estaba pensando eso
CM: Sí. Sí. Sí. Pero yo creo que a veces al que sale de la cárcel le tienen menos miedo. Porque el que sale de
la cárcel común, se supone que es una persona cuerda. No importa las barbaridades que haya hecho. Pero es
cuerdo. Ahora, el que tiene el estigma acá de loco [silencio], “guarda con este, porque no sabemos para qué lo
guarda”. Ese es el tema.
SL: ¿Y por qué cree que pasa eso? ¿Es cultural?
CM: Bueno, por supuesto que es un proceso cultural que incluso ha tenido algunos progresos. Hace un rato yo
conversaba con el señor Dellacasa que me estaba mostrando el museo, y yo le comentaba, bueno, algo no es
progresado, antiguamente a los locos los mandaban a la hoguera porque estaban poseídos por el demonio. Ahora
ya nos tratan un poco mejor. No se encierra nada más.” Hay que apelar a la ironía para enfriar un poco el asunto.
AE: El humor también es algo que nos ha ayudado.
CM: Ah, sí. Ah, sí. Por supuesto.
CDC: Es cierto que la cuestión del prejuicio es algo muy difícil de contrarrestar ¿no?
CM: Desde ya.
CDC: Hasta la institución misma, sin... Hasta el que trabaja acá, de alguna manera, este…lo recibe…ah, trabajas
en el Borda ¿no? Y además lo he experimentado, más que nada por ahí, con la cuestión de la red de salud pública
Entrevista con Carlos Moretti. Frente de Artistas del Borda.
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donde van con los pacientes digamos, cuando es necesario trasladar a un paciente a uno de los Hospitales
Generales ha habido problemas y muy graves de…
CM: Si. Si.
CDC: de apartamiento, de exclusión, de mala atención, en fin... Obviamente aquel que de alguna manera
sobre el que recae el prejuicio lo padece más, pero, digamos, es todo un ámbito de salud mental que queda un
poco marginado y es la Cenicienta de la salud pública.
CM: Y sí. Si.
CDC: …Por eso perfectamente se entiende que bueno… interesante todo esto que a mí no me es desconocido,
pero bueno, que usted lo pueda decir por esa firmeza es muy… positivo, digamos, ¿no?...
CM: Es que ese es el tema…
CDC: Abre caminos…
CM: Bueno, ese es el tema. Que uno llegue a la conclusión de que no tiene que esconderse más. Sí, pasó esto.
Así como cualquiera tiene una patología cardíaca o renal, bueno, yo en alguna oportunidad tuve una patología
mental. Me curaron. Ahora el problema es que para la patología cardíaca o renal hay un lugar específico donde
le identifican el origen, le controlan la crisis, le prescriben una medicación que a lo mejor es de por vida, pero
usted se va después a su casa. Acá adentro hay gente que hace décadas que está ¿Y cómo es que no han
encontrado ninguna salida? Bueno, entonces por ahí hay que andar ¿Qué pasa? Por qué esas personas no pueden
recibir… como otros han recibido. Hay gente que es paciente ambulatoria y siguió su vida, viene de tanto es
tanto a buscar su medicación y sigue su vida.
Pero hay muchos que están acá y sabemos, nosotros no somos ni ciegos ni necios, sabemos que hay gente que
por la profundidad y antigüedad de su patología desgraciadamente no tiene el retorno. Bueno, a ver, para esos,
por lo menos, que haya una mejor calidad de vida dentro del hospital. Eso también nos preocupa. En general,
bueno, busquemos mejor una forma de que la mayor parte pueda regresar. Pueda salir de acá y no volver y
regresar para siempre al seno de la sociedad.
AE: Sí, lo que pasa es que todo lo que venimos charlando, ¿no? El prejuicio, el estigma y a veces las propias
familias.
CM: Ah, bueno, ahí es un tema...
AE: Y a veces hay familias que integran, que quieren integrar, pero tampoco tienen los medios.
CM: Bueno, ahí en el ámbito familiar sabemos que hay un montón de problemas en los cuales nosotros no
podemos intervenir. Conocemos el problema, los problemas generales. Hacemos lo que podemos a nuestro
nivel. Como dije antes, tenemos límites, no podemos hacerlo todo.
AE: Y maravilloso lo que hacen con nada, con cero apoyo.
CM: Sí, ahí estoy de acuerdo con usted, con nada.
AE: ¿Me parece que ibas a preguntarle algo…?
SL: No.
AE: Bueno...
CDC: Agradecerle.
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AE: Sí, más que agradecerle.
CDC: Agradecerle que se haya…
CM: Ojalá esto sirva para hacer un poquito más de difusión y quede como antecedente.
AE: Es la idea. Por eso le pedíamos también autorización a utilizar esta entrevista para fines educativos, porque
también somos profesoras de historia y también trabajamos con nuestras entrevistas en las clases.
CM: Hablando de educación, una cosa que sí hemos notado nosotros, que en el ámbito de la formación de los
profesionales no hay información al estudiantado sobre lo que es desmanicomialización, sobre lo que es el
trabajo nuestro o de otros dispositivos similares.
Muchas veces nosotros recibimos delegaciones o de la Facultad de Psicología de aquí, o de la Facultad de
Psicología de Mar del Plata, de Rosario, de La Plata, de todo el país, quien quiera ver. Y vienen a saber qué es
esto. Qué es el Frente de Artistas, cómo se formó, qué hacen, cuáles son los objetivos. Y vienen a preguntar
porque en la propia facultad no se los enseña. Otro tema también que debe ser reformado. mo los que preparan
a los futuros profesionales… con qué pautas los preparan. Ahí nosotros vemos algo positivo en la gente joven,
que es para la cual obviamente trabajamos, para que haya profesionales con la cabeza abierta en el futuro.
SL: ¿En qué lugar físico funciona?
CM: Acá dentro del hospital ¿Usted conoce lo que era el viejo servicio 1422, atrás de todo?
SL: Sí.
CM: Bueno, ahí estamos en este momento. Y tenemos también un galpón, vio detrás del tanque de agua. Un
galpón que tiene el frente todo con graffitis, bueno, ahí estamos nosotros, en esos dos lugares. Ahí funcionan
los talleres. Y bueno, en un principio funcionaba en el Frente en un consultorio vacío, en una piecita de 2 X 2.
Después de a poco y luchando, luchando también contra el prejuicio interno, la incomprensión interna, los
intereses internos, fuimos progresando de a poco y de a poco.
AE: Lucha y resistencia. Lucha y resistencia, como lo dijo.
CM: Sí, sí, sí.
AE: Y eso sigue, es permanente.
CDC: Estas instituciones, lamentablemente, son extremadamente conservadoras. [Inaudible], de aquellos que
las dirigen ¿no? Y de alguna manera hacer cualquier cambio que además obedece a iniciativas personales. Yo
recuerdo, digamos, cuando Alberto inicia eso que estaba en el Servicio Martín Fierro, digamos, que estaba con
José…
CM: Si…
CDC: Con José Grandinetti.
CM: Exacto. Él fue el que lo convocó.
CDC: Si. Él lo convocó e inclusive quién lo trajo a Alberto a acá. Rodolfo [Inaudible. Nombra a alguien]
que era amigo nuestro, fallecido…esteee… y era alumno de Sabá cuando hacía las experiencias en los subtes.
CM: Exacto. El Teatro Participativo en Cualquier Parte.
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CDC: Si, si me acuerdo de todo ese trabajo y bueno, después Alberto hizo su camino con todo este proyecto
¿no? Y bueno, en general toda apertura tiene sus resistencias…
CM: Cuesta. Cuesta.
CDC: Además, había algo que usted dijo y es cierto, que en la formación de los profesionales, en lo que es la
clínica, deja mucho que desear. Cuando recibe a los chicos jóvenes están llenos de expectativas y cuando unos
los toma posteriormente, después haber iniciado la carrera, ya están como formateados.
CM: Exactamente.
CDC: Y… digamos, y no solamente en el ámbito de la salud mental, porque en la salud mental está todo.
Digamos, esto que usted decía, de repente, bueno, ahora uno tiene un trastorno cardíaco, una persona que tiene
un trastorno cardíaco se le modifica la vida rotundamente, sobre todo si está en edad laboral, ¿no? Sin embargo,
es poca la contención desde el abordaje clínico, ¿no es cierto?, que se hace de cómo. Ese trastorno tiene una
resonancia en el espíritu, en el alma, en el proyecto vital, en lo que sea, porque eso también, de alguna manera,
si uno lo agarra mal parado, además deriva a otras consecuencias. Como usted decía, la crisis social, bueno,
tiene también esas consecuencias, es una inestabilidad en la que se vive, para la cual hay que entender a veces
como una plasticidad excesiva, digamos, ¿no? Como que acá vivimos con un nivel de exigencia que,
obviamente, en cualquier momento uno se fractura.
CM: Sí.
CDC: Es así…Y, de hecho, también la permanencia en la institución se da por esto que decía, que es el límite
de la institución, que es el límite del Frente de Artistas, que es la situación económica.
CM: Obviamente.
CDC: Yo no quiero invadir su entrevista, porque...
CM: No, no, no, estamos hablando de lo mismo en general, estamos hablando de lo mismo.
AE: Y cómo se agregó también después de la pandemia, ¿no?
CM: Bueno, ese es un ejemplo muy importante, el de la pandemia. Yo insistía en el tema de la ruptura del
aislamiento. Mire lo que pasó con la pandemia. Mucha gente que jamás había tenido ningún problema mental,
a causa del brutal y brusco aislamiento al que nos obligó la pandemia, no importa si estuvo bien o mal, no
interesa, pero para mucha gente esa ruptura abrupta de su cotidianeidad la ha dejado perturbada mentalmente.
Entonces, el ejemplo se cae solo. ¿Cómo algo que puede llegar a enfermar a los que están sanos va a servir para
curar a los que están enfermos?
AE: Clarísimo.
CM: Ese es el tema.
SL: Clarísimo.
AE: Quería retomar, porque los dos comentaron lo del teatro participativo y dijeron experiencias en el subte.
¿Cómo fue eso?
CM: Bueno, porque el teatro participativo, como yo les comentaba, es un teatro que se hace en cualquier parte.
De pronto, Dellacasa mencionaba el subte. Sí, porque una vez hicieron una experiencia de hacer algo en el subte,
de la cual estaban enterados solamente el grupito que pertenecía al taller de Alberto Sabá, y empezaban a hacer
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una performance dentro de un vagón de subte o en una estación, y los demás los empezaban a mirar y “¿qué
pasa acá?”. O a lo mejor les hacían participar sorpresivamente, diciéndoles alguna palabra o pidiéndoles alguna
opinión de algo, y estaban haciendo teatro, y la gente de su alrededor no se enteraba. Y eso puede ocurrir en
cualquier parte. En una plaza, en una calle, en un colectivo, en cualquier lado.
AE: Claro, y facilita también, digo yo, pensándolo en el tema de la integración posterior. Porque es una actividad
que hacen...
CM: Sí, sí, sí. Si la gente que no está integrada se entera que durante un lapso participó de una experiencia
teatral diferente, y bueno, entonces motiva que piensen, ah, mirá. Mirá lo que son capaces de hacer”. O
directamente, dejando de lado el ámbito de la salud mental, “mirá qué experiencia teatral tan novedosa”.
AE: Sí, bueno, también cuantos artistas vemos en los subtes habitualmente ¿no?
CDC: Ah, sí. Hoy en día es más común…
AE: Hoy es más común. Hoy es más común, en ese momento no.
CDC: Claro… En ese momento era disruptivo. Porque de repente se generaba una situación...
CM: Lo que pasa es que hoy en día lo que vemos, que también es parte de la situación general, lo que vemos
son gente que nos enteramos inmediatamente que está actuando para nosotros. La experiencia de teatro
participativo es que la gente no sepa que está actuando o que la están llevando a participar de un hecho teatral.
Si por ahí es voluntad de los que lo organizaron comunicárselo, se lo comunican. Y a veces no, se van. Y los
que se quedaron en el vagón del subte, “¿qué les pasará a estos tipos?” Es la experiencia.
AE: Qué bueno. Qué bueno. Bien. Si… ya nos dijo todo y en forma muy clara, pero buscando en su interior,
¿qué significa para usted el Frente de Artistas?
CM: Una nueva vida. La recuperación de una vida que en su momento estuvo perdida. Y no solo para mí, como
ya lo he comentado. Yo no soy un ejemplo, soy uno de los ejemplos. Hablo por aquí. Habría muchísimas
personas con las que se puede hablar y creo que dirían más o menos lo mismo en cuanto a la experiencia
personal.
AE: ¿Algo más que...?
SL: Una pregunta más.
CM: Diga.
SL: Porque me quedé pensando con esto del afuera y cómo es el salir ¿Cómo sería entonces, según lo que usted
ve, cómo habría que tratar a un paciente con problemas de salud mental si no lo podemos traer al Borda? Porque
no es... Por lo que vemos, por lo que estamos charlando, hay otras herramientas con las que se los podría ayudar.
¿Sería tratarlos siempre en el exterior, que no haya ninguna instancia de internación? Eso es lo que...
CM: Ojalá en todos los casos se pudiera hacer así. Obviamente que hay momentos de crisis particulares que ahí
empieza la discusión, por ejemplo, el famoso tema de la Ley Nacional de Salud Mental. Que tantas discusiones
trae. Que, en mi opinión, como toda realización humana, es perfectible, pero no derribable, como muchos
quieren hacer ahora, porque, bueno, la ley, si se aplicara como corresponde o como era originalmente, toca
también muchos intereses. Y hay también mucha incomprensión. La ley se puede llegar a perfeccionar, se puede
llegar a revisar, puede haber habido errores en la reglamentación, puede haber habido errores de origen, bueno,
todo es revisable.
El tema es que formalmente la ley, así como salió en su momento, no se aplicó en la práctica. Porque una de las
cosas que decía la ley, por ejemplo, es que en el año 2020 los neuropsiquiátricos, oficiales y privados, tenían
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que desaparecer. Ahora, también se ataca el tema de la desaparición ¿Qué es desaparición? Por ejemplo,
nosotros, cuando hablamos de desmanicomialización, ¿queremos que se cierre el Hospital Borda? De ninguna
manera.
Nosotros decimos no al manicomio, al Hospital Público. Lo que decía Dellacasa hace un momento, que un
hospital público tenga un servicio de atención de la salud mental como cualquier otro servicio del hospital
público. Y ahí empieza el problema, “no, uy, los locos acá, no”. Entonces, consagramos el aislamiento. Desde
el propio dispositivo terapéutico, no. “Ah, no, no, no. Aquí, corazón, riñones, páncreas, pero no: los locos ahí
en el manicomio”. Y bueno, si empezamos así, no terminamos nunca. Y la ley tiene problemas. A ver, vamos a
ser populares. Pisa muchos callos. Punto. Ya está, está todo dicho.
AE: Bueno, muchísimas gracias por su tiempo, por su claridad y por ayudarnos a difundir todo lo que tiene que
ver con...
CM: Ojalá sea útil esto.
AE: Por supuesto que sí.
CM: Esperemos.
AE: Muchas gracias.
CM: A ustedes.
SL: Muchísimas gracias.
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